Los santos inocentes

Pese al espejismo de modernismo y prosperidad que ha vivido el país en los últimos años,  el medio rural español sigue, como en los años 60, sometido a la voluntad de caciques y señoritos. Como Paco y Régula, muchos de nuestros paisanos siguen pensando que la única posibilidad de que sus hijos y sus pueblos superen la situación de abandono y marginación que han tenido durante décadas es seguir obedeciendo y soportando humillaciones sin queja alguna, siempre al servicio de lo que el señorito guste mandar. Señores cortijeros como el Señorito Iván encantadas con el servilismo de su gente, burdamente escenificado entonces cada año en las Fiestas del pueblo, y ahora cada cuatro en la Fiesta de la Democracia, las elecciones. Señorito al que sólo le molesta la inoportuna presencia de Azarías, esa estúpida persona no grata, preocupada sólo de los pajaricos y su milana bonita.

Los nuevos señoritos deben sentirse a gusto con la semejanza de aquellos días gloriosos. Más aún en los últimos tiempos donde la farsa de la transición que había venido haciéndolos sentir obligados a prodigar su “campechanismo” se está viniendo abajo como un castillo de naipes. Una máscara que al caer deja ver de nuevo la más siniestra cara del caciquismo franquista, nunca desterrado de nuestras tierras.

Pueden disfrutar de ver como la farsa democrática no ha mermado el servilismo en nuestros pueblos y sigue tan vivo como en la época, ni olvidada ni recordada, de sus padres. Disfruten mientras pueden, que motivos tienen para ello. Pero no olviden el destino del Señorito Iván.

Nosotros estamos meándonos en las manos.

Milana bonita!

“(…) y el señorito Iván tras él, a largas zancadas, el bidón abierto, humeante, reía,será imbécil, el pobre, como para sí, y, luego elevando el tono de voz, 
    ¡no te preocupes, Azarías, yo te pondré una pista de Voley Playa!
pero el Azarías, sentado orilla una jara, en el rodapié, sostenía el pájaro agonizante entre sus chatas manos, la sangre caliente y espesa escurriéndole entre los dedos, sintiendo, al fondo de aquel cuerpecillo roto, los postreros, espaciados, latidos de su corazón, e, inclinado sobre él, sollozaba mansamente,
    milana bonita, milana bonita.”

El que quiera conocer la realidad de Villar de Cañas y su aceptación del Cementerio Nuclear seguramente encontrará más pistas que en cualquier documental sobre energía nuclear o residuois radiactivos si vuelve a releer la maravillos novela de Delibes o a ver la versión cinematográfica de Mario Camus.

http://www.ruralc.com/2011/08/los-santos-inocentes-miguel-delibes-y.html

http://patriciayliteratura.wordpress.com/2011/03/29/los-santos-inocentes/

http://digitum.um.es/xmlui/bitstream/10201/9430/1/LOS%20SANTOS%20INOCENTES.%20MIGUEL%20DELIBES.pdf

 

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