Entre las europeas del 25M y la abdicación de Juan Carlos, “l’efecte Can Vies”.

En menos de diez días se han producido dos eventos que han conmocionado la sociedad española sin que nada haya cambiado. O, según quiera verse, dos hechos aparentemente intrascendentes marcarán la fecha en los libros de historia del fin de la “Transición”. Lógicamente me refiero al golpe sufrido por el bipartidismo y la irrupción de una fuerza de izquierda sin vínculos con los pactos del 78, mientras PPSOE y afines siguen siendo mayoría, y la abdicación del rey, mientras mantenemos una monarquía impuesta por Franco gracias a los anteriores. Sin embargo soy más de la segunda visión pero no por ninguno de los dos hechos anteriores sino por otro mucho más importante que no será seguramente recogido en los manuales de historia. Me refiero a la lucha vecinal en Barcelona contra el desalojo del CSA Can Vies.

CanVies14145

Del 28 al 31 de mayo he estado en Barcelona, en principio para asistir al Congreso Nacional de la Sociedad Española de Fertilidad. Aparte de las utilidades y las vergüenzas de este tipo de actos, sobre los que algún día nos sinceraremos, el viaje a la Ciudad Condal me ha permitido asistir en directo a la defensa vecinal de Can Vies, en el barrio de Sants, participar como un vecino más de las protestas y disfrutar con ellos de su triunfo colectivo. Si el 25M me dio cierta confianza en que quizá un cambio era posible en este país, lo vivido estos cuatro días en Barcelona me han dejado la convicción de que realmente es así y que ese cambio, siempre difícil, lo tenemos al alcance de la mano.Esto no va a ser un análisis exhaustivo, imposible para un visitante ocasional, ni objetivo ni desapasionado. Simplemente pretende ser una ayuda para aquellos que conozco y me conocen a comprender lo allí sucedido. Algo imposible con la información accesible a través de los medios del sistema. Porque, como sucede habitualmente, lo allí vivido y la versión ofrecida por los medios de “comunicación” parecen corresponder a dos realidades absolutamente distintas y alejadas, incluso opuestas, entre sí.

Este es un análisis personal de un foráneo de lo vivido en Can Vies. Para comentar los resultados electorales de las generales o las causas y consecuencias de la abdicación de Juan Carlos sobran ya tertulianos.

 CanVies14176

Las causas

Can Vies es un Centro Social Autogestinado que lleva activo desde hace ya 17 años en un edificio abandonado cuya titularidad legal pertenece a la empresa TMB (Transports Metropolitans de Barcelona). 

El edificio fue construido el año 1879 como consecuencia del inicio de las obras en la segunda línea de metro de Barcelona; se encuentra prácticamente encima de la estación de Mercat Nou de la Línea 1. Construido inicialmente para servir de almacén de material para esta línea metropolitana, posteriormente se convirtió en el edificio de los trabajadores del metro, bajo el nombre de Círculo Social Metropolitano; siendo colectivizado durante la Guerra Civil Española por la Confederación Nacional del Trabajo.

En época franquista el edificio pasó a la sección sindical del metro del Sindicato Vertical, anexándose una capilla presidida por la Virgen de Montserrat. Después de la legalización de los sindicatos, el edificio continuó haciendo sus funciones como edificio de los trabajadores, teniendo allí la sede del dispensario y diferentes despachos sindicales de la CNT. El edificio sufrió ataques incendiarios de extraña procedencia al principio de los años 90 del siglo XX —cuando los trabajadores mantenían un conflicto laboral con la empresa Transportes Metropolitanos de Barcelona (TMB)— que afectaron a parte del edificio, lo que provocó que quedara en desuso.

CanVies14156

El 10 de mayo de 1997 el edificio fue ocupado por parte de jóvenes del barrio de Sants de Barcelona en respuesta a la falta de espacios donde poder realizar actividades tanto de carácter lúdico como político. En aquel momento TMB inició un proceso judicial que fue archivado en 1998. La llegada del AVE a la ciudad de Barcelona y el pelotazo urbanístico adjunto replanteó que el Ayuntamiento de Barcelona aprobara un “plan de reordenación urbana” que afectó a este espacio y otros edificios de la zona.

Sin embargo no hay ningún interés urbanístico especial detrás del desalojo y la demolición del edificio de Can Vies. Los escasos 200 m2 que ocupa no tienen otro destino en el Plan urbanístico que “zona verde”, es decir, una pequeña ampliación de la acera que no da para otra cosa que, con suerte, para plantar un árbol y poner tres o cuatro bancos a su alrededor o como pequeña terraza de algún bar próximo. El único interés es acabar con un proyecto sólido de autoorganización y emancipación vecinal al margen del control institucional. Este proyecto, claramente viable y sentido como útil y propio por los vecinos de Sants, es lo único que pretende demoler el Ayuntamiento de Barcelona justo el día después de las elecciones europeas.

 CanVies14158

El apoyo vecinal

Como consecuencia del conocimiento y la interrelación mutuas entre los usuarios directos y el resto de vecinos del barrio de Sants en estos días, desde antes incluso del desalojo, las manifestaciones de apoyo han ido mucho más allá de los colectivos directamente implicados en la gestión y las actividades de Can Vies. Igualmente, la referencia de Can Vies como modelo durante todo este tiempo de todo el movimiento ocupa en la creación de otros centros sociales autogestionados dentro y fuera de Barcelona, ha despertado de forma intensa la solidaridad de gente ajena al barrio e incluso la propia ciudad.

En cada una de las manifestaciones han participado varios miles de personas. En el inicio de su reconstrucción el pasado sábado por la mañana, no menos de 1500 . En la manifestación de apoyo a can Vies y contra la violencia policial de esa misma tarde más de 20000 participantes.

Un apoyo vecinal a un proyecto que ha podido demostrar en estos 17 años que no es un asunto de unos pocos perroflautas antisistema sino que es un verdadero empoderamiento vecinal que ha sabido desentenderse de las manipulaciones de las instituciones y los medios que, sin éxito, ha intentado enfrentar a los vecinos con los activistas de Can Vies por todos los medios posibles, especialmente mediante el recurso de la violencia.

 CanVies14172

La violencia

Como es habitual, los medios tan solo se han hecho eco estos días de los incidentes y el clima de violencia generado al finalizar las manifestaciones varias noches consecutivas desde el desalojo.

Los restos de una excavadora quemada tras demoler parte del edificio del CSA Can Vies, allí mismo, sobre los escombros de lo que días antes había sido sede de talleres de teatro, charlas políticas o asambleas vecinales, como una enorme escultura en honor de la defensa activa de lo común es una metáfora de dicha violencia mucho más significativa y elocuente que las imágenes y los editoriales de la prensa estos días. Quien al pasar por allí interprete violencia en la quema de la excavadora y no en el edificio derruido por dicha excavadora horas antes, debería plantearse muy seriamente su concepción de lo antisocial y lo violento.

Por otra parte nada que descubrir a quien haya participado en alguna de los cientos de manifestaciones en cualquier otra ciudad que haya acabado con imágenes de violencia que poder ofrecer como carnaza en los medios. El jueves 29 pude participar íntegramente en la manifestación espontánea que surgió tras la cacerolada convocada en protesta por la violencia policial y las detenciones del día anterior. Varios miles de personas participamos en una larga manifestación desde la plaza de Sants hasta las proximidades de la comisaría donde se encontraban los detenidos. Pese a cambiar continuamente el sentido del recorrido para evitar los furgones locales que se iban desplazando para obstaculizar la manifestación, llegados a la calle Numancia, en las proximidades de la Comisaría, y sin intentar acceder por la fuerza a ella para evitar incidentes con el fuerte despliegue policial dispuesto en sus inmediaciones, la manifestación se dio por concluida, regresando también en unión todos nosotros a la Plaza de Sants. Tanto el trayecto de ida como el de vuelta se llevaron a cabo con la más absoluta tranquilidad. Sin agresiones de ningún tipo a contenedores ni otro mobiliario urbano. Sin incidentes con ninguno de los vecinos que mayoritariamente mostraban su apoyo o se sumaban a la comitiva ni con los conductores que pacientemente (o haciendo sonar sus cláxones en señal de apoyo) veían su circulación interrumpida por el paso de la manifestación. En todo momento acompañados por el ruido de cacerolas y sartenes que numerosos vecinos hacían sonar desde sus ventanas y balcones. Ni un mal gesto, ni un altercado, ni un conato de mínima violencia en las dos horas que duró el trayecto de ida y vuelta. 

 CanVies14146

Al regreso, un buen número de participantes quedó simplemente charlando en grupos o de forma dispersa en los alrededores de la Plaza de Sants, mayoritariamente comentando las acciones previstas para los días siguientes. Poco después comenzaron a o oirse sirenas policiales y disparos de balas de foam (con un sonido característico perfectamente conocido por muchos de los allí presentes como me hicieron saber) en la calle de Sants y la gente acudió hacia aquel lugar. Fue en ese momento, tras las primeras cargas policiales cuando por vez primera algunos individuos comenzaron a colocar contenedores aislados (nada que ver con supuestas barricadas) en el centro de la avenida para que no afectasen a los árboles ni al resto de mobiliario urbano y comenzaron a prenderles fuego. Ni agresiones a locales comerciales ni a otro tipo de enseres. Sí me llamó la atención que pese a que los encargados de prender los contenedores eran absolutamente minoritarios y que la gente allí concentrada tras finalizar la manifestación, que pese a haber bajado en número se mantenía en varios centenares, ninguno expresó un especial rechazo a dicha acción, asumiéndolo como una parte no escrita del guión una vez había sido la policía la que, sin motivo alguno, había iniciado las cargas. De hecho los comentarios de algunas adolescentes que en ese momento abandonaban el lugar no era de críticas a dicha acción sino de miedo literal a la violencia de los Mossos tras las acciones de los días anteriores. Sí oí increpaciones de varios participantes a un pequeño grupo de no más de cuatro o cinco adolescentes que, aprovechando el ambiente, habían comenzado a grafitear sus firmas en las persianas de algún comercio.

 CanVies14151

Al abandonar el lugar para poder coger el Metro antes de que cerrase el servicio sí que pude ver el mismo escenario peligroso que había vivido la noche anterior cuando, tras llegar desde Cuenca, solo puede acercarme, cerca de la medianoche, al lugar donde horas antes había tenido lugar una masiva manifestación en apoyo a Can Vies. Los 800 metros que separan el Carrer de Numacia de la Plaça de Sants se encontraban casi vacíos, salvo una pequeña cola de turistas que esperaba absurdamente en la parada de taxis de la Estació de Sants y un numeroso grupo de policía de paisano, dispersa en parejas o pequeños grupos, en la parada de autocares. En la Plaça de Sants permanecían los dispositivos uniformados de los Mossos que cargaban contra un ínfimo número de personas que a buena distancia les increpaba. Por la calle, a lo largo del Passeig de Sant Antoni, solo me crucé con algún curioso o alguien que volvía de la manifestación, pero sí lo hice también con buen número de agentes de paisano, la famosa “Unidad de Información”. No me cuestionéis la identificación y su diferenciación de los verdaderos manifestantes.
20140605-002009-1209445.jpg
Cualquiera que haya estado en varias protestas sabe reconocerlos a distancia. Ropa de “radikal”, con sudadera suelta para ocultar porras y esposas, braga al cuello y capucha, y pinganillo en la oreja, cuerpo de gimnasio (perfectamente visible pese a la sudadero amplia) y cara de pocos amigos. Pasados pocos minutos de la media noche recibieron la orden de comenzar la caza y el grupo de más de treinta sujetos disperso por la parada de autocares se puso en marcha encabezado por un mando de mayor edad que recibía órdenes por un walkie-talkie, mientras los demás avanzaban en apretado grupo poniéndose guantes y calzándose las capuchas. Poco después tenía lugar una verdadera caza de cualquier despistado “con mala pinta” que circulase solo por el Passeig de Sant Antoni. A la altura del restaurante Hoja Verde, en el que comprobaba que las puertas estaban a medio cerrar y odía suponer un refugio ocasional, dado el cariz que estaba tomando la calle tras el despliegue de los “secretas”, a no más de cinco metros de donde yo me encontraba, dos de dichos policías de paisanos se abalanzaron sobre un joven que, como yo, simplemente paseaba en ese momento por la acera, y comenzaban a golpearlo salvajemente. Uno con una porra extensible perfectamente visible y el otro con una pistola eléctrica el otro que descargaba impactos eléctricos sobre su cuerpo. En poco segundos, antes de que un par de jóvenes que estaban cerca de mi junto a la puerta del restaurante pudiesen incluso acercarse a increparles por su acción o de que yo terminase de activar el móvil para poder grabar la escena, otros cuatro o cinco agentes de paisano se sumaron a la paliza y varios miembros uniformados con su típico traje intergaláctico los rodearon y avanzaron porra en alto hacia nosotros.

Aun vi algunas otras agresiones similares pero ya muy de lejos pues visto lo visto y estando solo, recién llegado a Barcelona, no me quedaron muchas ganas de seguir curioseando por el lugar. Sí he podido ver en internet otras acciones de esa misma noche en ese mismo lugar, como varias unidades pegando literalmente palizas dentro de los portales del barrio donde algunos se habían refugiado de esa verdadera caza del “despistado” que la policía de paisano había comenzado por el barrio de Sants. Son muchas las escenas que podéis encontrar en la red y son, sin duda, muchas más las que ocurrirían sin ser grabadas dada la actuación contra individuos que caminaban en solitario, alejados de cualquier grupo y, con ello, de posibles cámaras. 

Esto sí, y puedo dar fe de ello en primera persona, es violencia. Una violencia indeseable e ilegal pero llevada a cabo por quienes cobran del Estado supuestamente para defender nuestra integridad.

 CanVies14161

Desgraciadamente no es un hecho aislado. Últimamente es lo que ocurre tras cada movilización. Y basta con estar allí y verlo y sentirlo en directo para que no quepa ningún resquicio para esa absurda duda de quien comienza la violencia o de qué lado está la agresión y de cual la defensa. Más allá de la timidez de respuesta que supone la quema aislada de algún contenedor en el centro de la calle o de alguna piedra que alguien aisladamente arrojase una vez desatado el enfrentamiento, la verdadera violencia, no ya desproporcionada sino absolutamente gratuita e ilegal es la llevada a cabo por verdaderos psicópatas hormonados a la caza de cualquier despistado al que golpear y detener.

No son nada extraños los comentarios que tanto extrañaban a mis colegas de congreso de parte de los taxistas que se negaban a acercarlos a Sants durante las movilizaciones, no porque hubiera manifestantes, bastante alejados de la estación de tren, sino porque estaban los alrededores llenos de Mossos, de los que no se fiaban ni un pelo. De hecho incluso en dos ocasiones al pasar por el cordón de la Guardia Urbana que impedía el acceso al tráfico a los alrededores pude contemplar como dos vecinos que intentaban educadamente dialogar para que se les permitiese acceder con su coche a su domicilio  por una avenida absolutamente vacía en esos momentos eran obligados de malas maneras a salir del vehículo y eran identificados.

 CanVies14166

Tras ver de cerca y sufrir varias de estas agresiones gratuitas en movilizaciones en Cuenca y Madrid no era necesaria esta experiencia para saber quien es el único protagonista de la violencia en estos mal denominados “enfrentamientos” que no son otra cosa que violencia policial gratuita y autodefensa ciudadana. Pero sí ha llamado mi atención el apoyo implícito o, cuando menos, la aceptación sin crítica de la quema de algún contenedor o el lanzamiento de alguna piedra a los furgones policiales que en otros casos he visto crear un claro rechazo del resto de los presentes, incluso en Barcelona hace tan solo un par de años. Y me ha hecho reflexionar de nuevo sobre el eterno debate de si las protestas deben ser pacíficas a ultranza o cabe una respuesta activa a la violencia policial pese a que lo único que se consiga sea una galería de imágenes que acompañe a las mentiras de la prensa del régimen sobre imaginarias hordas de anarcoterroristas entrenados en Italia y Estados Unidos enviados y pagados por una mano negra para sembrar el caos en la ciudad con lanzallamas inventados en alguna redacción, fruto tan solo de la mezcla de la falta de ética periodística, el exceso de patriotismo y un par de búsquedas en Google.

Por un lado no cabe más que aceptar el hartazgo de la población durante los dos últimos años a ser continuamente agredido, sancionado y detenido por participar en movilizaciones pacíficas sin ningún tipo de reacción frente a la violencia policial. Pero por otro, más allá del aspecto puramente emocional, empiezo a pensar si esa escenificación de contenedores quemados no puede ser de cierta utilidad en un ambiente donde entre los vecinos no queda ya ninguna duda sobre el origen de la violencia.

Porque la estrategia de los responsables de las “Fuerzas del Orden” con esta violencia indiscriminada es claramente crear el rechazo de los vecinos frente a los convocantes de las protestas al transformar una manifestación pacífica en una televisiva “guerra campal”. Pero cuando los vecinos, por su participación directa, por su interacción con los convocantes y los “supuestos” violentos, por su conocimiento de la realidad, lejos de dejarse engañar por las mentiras oficiales vertidas en los medios mantienen su apoyo a las protestas y continúan saliendo masivamente a la calle tras cada algarada, el espectáculo mediático de una ciudad en llamas irresponsablemente creado por los responsables políticos se les acaba volviendo en contra y convirtiendo en una patata caliente en mucha mayor medida que una serie de manifestaciones sin incidentes, por masivas que sean, mucho más fáciles de silenciar en los medios y más fáciles de dejar que acaben cediendo por puro agotamiento.

CanVies14178

Una guerra mediática basada en la mentira y el terror difícil de mantener cuando los vecinos pueden ver, como en Can Vies, que cuando no hacen su aparición las “Fuerzas del Orden” no solo no hay ningún incidente de tipo alguno del que haya que proteger a la “ciudadanía” sino que todos esos “violentos integrantes de comandos terroristas entrenados en el extranjero” a lo único que dedican todo su esfuerzo y su capacidad de autoorganización es a construir de nuevo aquello que las “instituciones” han querido reducir a escombros y a seguir tejiendo, como durante 17 años en Can Vies, un tejido organizativo, creativo y constructivo al margen de un sistema institucional corrupto con sus intereses y sus vergüenzas cada vez más al descubierto.

 CanVies14162

El fin de la demolición de Can Vies antes de ser completado y su reconstrucción colectiva es todo un triunfo sin duda. Pero más allá de el hay que recordar de nuevo las palabras de Karl Marx “la importancia de las movilizaciones sociales estriba, más que en sus logros inmediatos, en su capacidad de transformar a quienes participan en ella”. Y sin duda, al menos en algunos lugares, la masa crítica de gentes transformadas por su participación en movilizaciones ya se ha alcanzado. Y llegado ese punto no hay marcha atrás.

Los locos de la caverna de Platón que desde el exterior gritan la verdad empiezan a ser ya demasiados como para que los de dentro sigan ignorándolos.

 Yes, we can

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s