La pureza del blanco

En casi todos los ámbitos de la vida existe la desagradable figura del purista, el ortodoxo, el amante y guardián de la norma. Dícese de aquel seguidor de cualquier disciplina artística, deportiva, profesional o incluso moral, que considera vehementemente que sólo puede ser considerado seguidor de dicha disciplina el que cumple estricta e íntegramente una serie normas, consensuadas o no. Los puristas suelen afirmar tajantemente no tener nada en contra de quien no las cumpla pero que tan heréticas y heterodoxas desviaciones “se llamarán de otra forma”.

La acuarela no podía ser menos. No creo que tenga ni más ni menos que otros grupos pero por supuesto también tiene sus puristas y sus dogmáticos. Los hay, exigentes con la buena costumbre de pintar del natural, que negarán cualquier relación con quien realice sus obras a partir de fotografías. Los hay, patológicamente preocupados por el tamaño, para quienes por debajo de ciertas medidas una obra solo puede ser catalogada como de tarjeta, estampita o apunte. Los hay, alérgicos a cualquier trazo de lápiz (no digamos ya de rotulador), para quienes hay que diferenciar las verdaderas acuarelas de los “dibujos coloreados con acuarela”. Los hay aferrados a uno u otro dogma todos ellos menos cuestionables que los de las tablas de Moisés.

Y por encima de todos, en el mundo de la acuarela, están los que tienen clarísimo y fuera de toda duda que para un acuarelista que quiera llamarse tal cosa, el blanco en sus obras no puede venir más que de la mano de la ausencia de pigmento sobre el papel. Para los que es más perdonable pegarle a tu padre con un calcetín sudado que usar un poco de blanco de China, de témpera o de pastel blanco para dar un punto de luz en una acuarela. Incluso para los que otras mañas como la lija o la preservación con ceras blancas o incluso líquido enmascarador son pecados mortales de necesidad.

Realmente salvo la ausencia real de pigmento, ya sea con o sin uso de máscara líquida, el resto de trucos no pueden aspirar a conseguir esa blancura sino simplemente a reducir la intensidad del pigmento ya aplicado y absorbido por el papel. Pero no es ese el motivo del anatema. Por eso me río solo de pensar lo que pueden pensar los acuarelistas ortodoxos cuando me oigan decir que la mejor opción para conseguir un blanco inmaculado allí donde no caiste en preservar un hueco no es ninguno de los varios y carísimos rotuladores permanentes de tinta blanca que he podido probar, sino el ubicuo y barato corrector líquido escolar, blanco y opaco. El famoso Tipp-exº en pincel o bolígrafo aplicador.

Si bien no sustituye a las formas tradicionales de conseguir los blancos en la acuarela, aconsejo a todo aficionado a la acuarela que lo pruebe en algún momento y decida por sí mismo los resultados. Así es como lo descubrí yo buscando devolver un blanco a la espuma de este apunte rápido del natural que no conseguía con otras técnicas:

olas

Pero, puesto a pecar, ¿por qué hacerlo con pecados menores, de esos que casi no se notan y solo incomodan a los muy escrupulosos?¿Por qué no pecar a lo grande? Si el corrector líquido nos permite esos blancos tan blancos sobre superficies oscuras ¿porque no tirar de corrector líquido y blanco de China a saco sobre una cartulina negra?  Bueno, el resultado es, cuando menos, curioso y divertido. Y tiene una gran ventaja, evita cualquier discusión purista sobre si estas obras son o no acuarelas. Vale, no lo son. Y qué,

B.B.King

Aunque, tanto si es solo por incordiar, el pocillo de blanco de China venía en mi caja de acuarelas y me lo venden como tal, el resto de colores que usé en el retrato de B.B.King son claramente acuarelas, y el papel negro no es otro que el que viene protegiendo las hojas del bloc encolado de papel acuarela de Arches… y en la portada del bloc pone “papel de acuarela”. Muchos dirán que es solo un protector que hay que arrancar y tirar, pero aparte de que no están los tiempos para tirar nada, yo estoy convencido que es un mensaje oculto de los de Arches para que lo probéis. Y el corrector líquido ¿por qué va a ser más pecado que usar un rotulador de tinta negra?

Manhattan night

Cuenca en Tipp-ex

Creo que tengo que buscar pecados más aberrantes.

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