Viaje en el tiempo

pareja

Carmen era una mujer escondida tras unos ojos negros. Una mirada azabache que utilizaba conscientemente como barrera frente al mundo y que enfatizaba su gesto duro, adusto, arisco. Un gesto esculpido por la necesidad diaria desde la infancia de morderse los labios casi tan a menudo como la dignidad. Una sonrisa y una dulzura escondidas tras su mirada, ocultas a conciencia para huir de las persecuciones lascivas del hijo del señorito que la acosó desde la infancia. Una sonrisa tan escondida como el miedo y el dolor con los que su cuerpo cargó desde niña. Un cuerpo pequeño y fibroso, ajeno a las curvas exigidas a la mujer en su época pero que concentraba en su enjuta complexión toda esa fuerza que gritaba su negra mirada.

Cuando la cirrosis acabó con la miserable vida de su padre, incapaz tras su viudez de conseguir que sus cinco hijos le diesen motivos mayores que los del alcohol para levantarse por la mañana, no dudó en coger a sus dos hermanos pequeños de los que había cuidado tras la muerte de su madre en el parto del último, en despedirse de los mayores y partir a Madrid huyendo de la miseria del campo manchego.

Allí conoció a Luis, el menor la familia acomodada a la que entró a servir. Un joven estudioso, soñador y melancólico que cursaba brillantemente sus estudios de medicina con los que aspiraba a salvar a la humanidad de la enfermedad. No necesitó Luis conocer a Carmen para saber en cual de las dos Españas cada vez más distantes estaba su lugar, pero sí fue suficiente para su familia el conocer de su relación para librarse al momento de esa advenediza, en mala hora la acogimos, que buscaba encandilar con malas artes a su inocente Luis.

Tampoco le costó mucho a ese inocente Luis prescindir de esa acomodada familia de cartón piedra y de su prometedora carrera de medicina, por no renunciar a Carmen, como tampoco le costó prescindir poco después de tantas otras cosas por no renunciar a sus ideas. Unas ideas cada vez más caras de mantener cuando esas dos Españas cada vez más alejadas terminaron de fracturar una ni siquiera incipiente esperanza de libertad.

Sus conocimientos sanitarios y la fortaleza de Carmen fueron de gran ayuda en la Madrid sitiada y en el frente del Ebro pero les sirvieron de poco, más bien todo lo contrario, cuando tras la derrota republicana fueron procesados por su pertenencia a la CNT y en menos de 24 horas fusilados por separado frente al muro del cementerio.

A ese escueto simulacro de proceso corresponde esa única fotografía que su sobrino, el hijo del menor de los hermanos de Carmen, consiguió en la difícil investigación por recuperar los cuerpos y la memoria de esos dos miembros olvidados de su familia. Una fotografía, en realidad dos, que mostraban una mujer con un gesto calificable de cualquier cosa menos amable y un joven con una pajarita tan ridícula y anticuada como su bigote y su flequillo. Un aire ridículo que no deja de ser una victoria más de sus asesinos que, como a tantos otros miles y miles de ciudadanos, no se conformaron con asesinarlos a sangre fría sino que trabajaron a conciencia durante largas décadas en eliminar también su memoria, dejando tan ínfimos rastros que quedan anclados en ese pasado ridículo y en esa estética de un tiempo del que se apropiaron sus asesinos.

Por ello su sobrino cuando me encargó un retrato común de sus desconocidos antepasados en base a ese único pequeño retazo de sales de plata arrebatado a la amnesia asesina de un régimen fascista me pidió solo una cosa: que los rescatase de su tiempo y los trajese a uno en el que pudieran vivir en libertad y seguir luchando por sus ideales.

Pesimista como soy le dije que tal vez su intención, pese a ser buena, lo única que conseguiría sería traerlos a otra época quizá poco diferente de aquella de la que huyeron de manera tan trágica. Quizá la diferencia entre estos más de tres cuartos de siglo entre la foto y el encargo sean tan solo estéticos y, por tanto, mentirosos. Insistió. Así que cumplí con lo solicitado.

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(respuesta al reto de Roberto Almarza en el grupo de facebook RETARTISTAS)

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