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#yosoyChupagrifos

Supongo que nadie más allá de Cuenca, o quizá de las provincias colindantes, conozca a Chupagrifos.

chupagrifos

Chupagrifos es el héroe de guiñol que hacía las delicias de los niños de la Cuenca de los años sesenta en un momento y lugar en el que pocas propuestas culturales podían hacerle competencia.

Desde hace unos años la tercera generación de titiriteros, que con el nombre artístico de Maese Cosman, siguen dando vida Chupagrifos vuelve a presentar el mismo espectáculo de guiñol que yo  disfrutaba de pequeño.

No he tenido ninguna intención, sin embargo, de llevar a mis hijos a verlo. Recuerdo sus argumentos como lo más alejado del mensaje que considero apropìado para sus edades, que en el fondo no es tan distinto del de cualquier edad. Recuerdo tramas simplonas plagadas de violencia gratuita, intolerancia y machismo. De odio al diferente. De la asunción acrítica del papel redentor de Chupagrifos y de sus agresiones violentas, cachiporra en ristre, a la Bruja Piruja y al Ogro Trabaldabas para imponer su control a la tonta e indefensa princesita típica de cualquier cuento de niños.

Y mientras el auditorio infantil jaleando al macarra protagonista en cada cachiporrazo que brutalmente arreaba a la patética pareja de ancianos. Simplemente porque así lo marcaba el guión y ellos eran los diferentes, los estigmatizados, los que creaban un fácil consenso en la asamblea infantil de que tenían que ser los perseguidos y los golpeados.

Nada de provecho que ofrecer a un auditorio infantil, pero por otro lado nada muy distinto a los argumentos y los valores de los cuentos tradicionales, esos de Andersen, Perrault o los hermanos Grimm que tanto añoran algunos pero que tan poco echo en falta en la educación de mis hijos. Como tampoco es distinto a lo que les ofrecen hoy en día Disney e industrias similares  de adoctrinamiento infantil.

Por ello es siempre, cuando menos, discutible, el calificar los espectáculos en función de su público diana. Recuerdo la discusión con el portero del Teatro-Auditorio de Cuenca para conseguir que les dejase entrar con siete años a una obra (Caricias, de Sergi Belber) en la que participaba su madre, porque había un desnudo y se hablaba de relaciones homosexuales. Y la soprpresa de muchos por hacerlo. Los mismos que se sorprenden de que no los lleve a ver a Chupagrifos, a la vaquilla o a las procesiones de Semana Santa. Aquellos con los que no me pondría nunca de acuerdo en calificar si un espectáculo es idóneo para niños o no. Porque entiendo que la responsabilidad última de qué están unos niños preparados o no para ver son sus padres y que, en todo caso, el error de programar para un público infantil un espectáculo ideado para adultos como el de Títeres desde abajo no me parece mayor que el de quienes programan y financian con fondos públicos becerradas infantiles o incluso la parrilla del canal público infantil de tv.

becerrada

Pero no se trata de eso el debate. Error o no, el asunto no habría tenido más trascendencia que los trajes de los Magos de la Cabalgata. El problema, aparte de las bestiales ganas al gobierno municipal de Madrid, es que hay quienes no están dispuestos a admitir que las herramientas tradicionalmente puestas al servicio del adoctrinamiento ideológico de la infancia, desde las Cabalgatas de seres imaginarios, a los espectáculos de títeres y marionetas, donde se impartían lecciones sobre su moral, su clasificación en buenos y malos, su uso legítimo de la violencia, su odio al diferente y su modelo social, se trastoquen en propuestas alternativas que cuestionen todo su paradigma social y cultural. El problema, en el fondo, no es otro que el que se cuenten historias -a niños o a adultos, que, no nos engañemos, es lo de menos- en las que los apaleados no sean los miserables, los perdedores y los marginados, sino la policía, el juez o el cura. Eso sí que no. Eso hay que pararlo desde ya. Aunque sea inventando cualquier patraña como que la obra en cuestión se dedica a la exaltación del terrorismo, tal y como denunciaban los propios titiriteros en su obra.

bruja

A fin de cuentas la calidad y el mensaje de la representación de títeres del otro día no debería tener más interés que el de la crítica cultural para saber a qué espectáculos y propuestas culturales llevo a mis hijos y a cuales no. Lo que de verdad me preocupa de ellos es que de mayores vivan, y lo harán, en un mundo en el que la libertad sea un recuerdo, los jueces dicten qué libros pueden leerse y cuales deben quemarse y los autores y actores estén siempre a un pie de entrar al calabozo por intentar dar su visión de la realidad. Y ese futuro macabro de cuento de terror lo tenemos a la vuelta de la esquina y no estamos haciendo nada por evitarlo. Porque mientras nuestros “líderes” jugaban a la moda en un espectáculo donde los mimados por la industria de la cultura se creen revolucionarios y ácratas cuando protestan por pagar el mismo IVA que un mecánico o un carnicero, dos titiriteros, de los que no reciben subvenciones estatales ni premios Goya, dormían en el trullo acusados de terroristas por contar una historia. Violenta. Simple. De buenos y malos. Si. Como la de Chupagrifos. Como las de toda la vida. Pero en la que era la Bruja la que daba con la cahiporra, no la que recibía los palos.

No se si a esta obra llevaría a mis hijos. Posiblemente no, como no lo hago con Chupagrifos. Pero me asusta tremendamente que uno u otros estén en prisión por contar sus historias.

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Blog de “La bruja y Don Cristóbal”

Comunicado de CNT sobre la detención de los titiriteros

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Treboada galega (Je suis Rajoy)

“Eso es un primo, y no el de Zumosol”.
Paulo Coelho

PPzas

Horas antes del cierre de campaña previo a loas peores elecciones para el partido en el gobierno, y con un estado de alerta 4 por riesgo de atentado terrorista, un niñato gallego, emulando a Ruiz Mateos frente a Boyer, le mete una buena hostia en la jeta al Presidente del Gobierno en funciones.
Si se hubiese tratado de una estrategia electoral de Podemos o IU, como desde la caverna mediática absurdamente se pretende, hubiese sido el primero en condenarlo. Especialmente porque hubiese sido una idea tan torpe y contraproducente que no pocos se plantean, seguramente no tan descabelladamente como a primera vista parece, que haya sido planeada desde círculos próximos al PP. Especialmente cuando parece que estaba funcionando la estrategia de hacerse el llorón ante los “insultos” televisivos de Pedro Sánchez. Pero no se trata de esto.

Tampoco me sorprende. Por falta de gente con ganas no se iba a tratar. Lo que sí me sorprende o, cuando menos, me resulta curioso, es asistir a la carrera de tantos conocidos y amigos por solidarizarse con la víctima y colgar en sus redes sociales su “profundo rechazo a cualquier tipo de violencia”, como si el no hacerlo pusiese inmediatamente en entredicho sus convicciones democráticas. Como si las gafas de Rajoy tuviesen el mismo peso que las víctimas de París o los inocentes reventados en pedazos en el Próximo Oriente.

Andres de Vicente

No me parece un héroe revolucionario el niñato este -aunque no deje de hacerme gracia el simpático conquense que sigue, con buen criterio, prefiriendo plasmar sus ocurrencias en la fachada de la sede del PP que en su cuenta de Facebook o Twitter-, pero tampoco tengo esa necesidad imperiosa de condenar la agresión por mucho que así me lo quieran casi imponer los medios.

Puestos a hablar de violencia me sigue pareciendo más importante hacerlo de la que de forma cruel, sistemática, brutal y descarnada ha ejercido el desalmado gobierno que esta “indefensa víctima” ha dirigido durante cuatro años. Son miles de personas las que en este tiempo han descubierto la verdadera violencia institucional. Y millones los que lo hemos visto de cerca sin poder hacer nada. Todos los que no hemos querido mirar para otro lado mientras el gobierno de este señor ejercía con total impunidad una violencia realmente incompatible con la democracia.

JE SUIS

Y si me sorprende esa necesidad de posicionarse de quienes en todo momento han sido contrarios a cualquier forma de violencia, directamente me repugna la manida frase de “la violencia es incompatible con la democracia” cuando viene de quienes estos años recurrían al “algo habrán hecho” cuando los antidisturbios apaleaban a manifestantes, tiraban del “la ley hay que cumplirla” cuando desalojaban ancianas o niños de sus casas o jalean con un “hay que defenderse como sea” los ataques y bombardeos occidentales a Afganistán, Siria, Libia, Irak…

Hace ya casi tres años, tras una común experiencia rodeando el Congreso y huyendo de verdaderos psicópatas violentos y armados, la persona más pacífica y sensata que conozco escribía en su blog: “Por vez primera en mis cincuenta años de historia personal sentí el deseo de levantar barricadas, de volcar contenedores, de quemarlos, de apedrear cajeros automáticos y de lanzar objetos a los guardias como representantes en la calle de una sociedad tan miserable como para condenar a esos chicos a la nada. Me veo y no me reconozco. Un pacifista convencido justificando formas de violencia. Por suerte todo ha pasado y he salido del envite sin traicionar mis principios.”

brutalidad policial

A nadie que haya vivido de cerca esa violencia institucional ante una manifestación, un desalojo o un desahucio, le puede extrañar que cualquier persona sin los años de mi amigo, sin sus convicciones, sin su templanza y sin su autocontrol y con la jeta de Rajoy a mano sea capaz de aguantarse sin meterle una buena hostia. Mucho más si, desmontando las patrañas conspiranoides de los demócratas tertulianos del régimen, el tal Rajoy no es sólo el Presidente del Gobierno de tu país sino tu PRIMO POLÍTICO. Y valgan como nunca en su amplio sentido todas las acepciones de ambos términos.

Supongo además que, dado el parentesco y siguiendo la doctrina de PP y Ciudadanos, esta agresión debe inscribirse en el ámbito de la “violencia doméstica”. En cualquier caso no cabe duda  que la entereza que todo el abanico mediático ha alabado a Rajoy al restarle importancia al incidente y no querer entrar en la pugna cavernaria por identificar la agresión con el comunismo antidemocrático o con los vínculos entre ETA y Podemos se debe a dichos lazos familiares, y que muy distinto hubiese sido sin el individuo no hubiese sido hijo de la modélica prima pontevedresa de su mujer sino de unos parados de Vallecas.

yihadistas en Pontevedra

Desconozco cómo tiene repartidas las obligaciones navideñas la familia de Don Mariano y si le toca cenar con su familia en Nochebuena y con la de su mujer en Nochevieja o al revés. Pero entre el primo “científico” de Rajoy, aquel que negaba el cambio climático, y el primo de su parienta, el de las hostias como panes, no tengan dudas de con cual, pese a la diferencia de edad y de maneras, me echaba unas cañas.

Ley mordaza

Desde ayer la población española está sometida a la ley mordaza. Una especie de estado de sitio que prohibe, entre muchas otras cosas, cualquier conato o intento de libre expresión política o de protesta frente al régimen. Como tenemos prohibido grabar o fotografias a un policía mientras nos abre la cabeza sin motivo, habrá que aprender a dibujarlos rápidamente para tener alguna prueba.  😉

(rotulador fino barato no permanente y agua sobre libreta Canson)

policía

Since yesterday Spanish people is under the “clamp law”. This law prohibits, for example, any attempt of political free speech or protest against the power. As we can not record or photograph any policeman when he is breaking my head for no reason, we must learn to draw them quickly to have some legal evidence.

(cheap non permanent pen and water on Canson notebook)

Y mientras dibujaba este rápido apunte he caído en que desgraciadamente en los últimos años es un tema bastante recurrente en mis dibujos, acuarelas o fotomontajes, pero como antes no eran delito y ahora son acciones terroristas, me vais a permitir que suba de nuevo unos cuantos de ellos:

scary movie

15M119

15M121

infiltrados

Vandalismo de spray

“El graffiti es ETA”

Imagen

Se acerca la Semana santa, la única fecha capaz de llevar a los conquenses a ponerse una capucha tapando el rostro y acudir a una manifestación en contra de la tortura y la represión. Con tal motivo el ayuntamiento se afana en publicar en los medios su esfuerzo por limpiar de pintadas la ciudad para “ofrecer al visitante la mejor imagen posible de cuenca durante los días del año en los que más personas nos visitan”

El Ayuntamiento inicia una campaña intensiva de limpieza de pintadas

El Ayuntamiento inicia una campaña intensiva de limpieza de pintadas. enlace aquí a la propia web del Ayuntamiento

Una acción que lejos de ir, como pretende publicitar el ayuntamiento, contra el mal gusto y con una finalidad estética, tiene una clara vocación represiva y de silenciamiento social. Porque la dictadura capitalista que bajo un burdo disfraz de democracia representativa y “estado de bienestar” asumimos los ciudadanos de todo occidente no se basa tanto en un control mediante la violencia expresa sino en un control estricto de la libertad de expresión y la información.

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El pasado 3 de abril tuvimos la oportunidad de asistir en Cuenca a la charla de Javier Couso sobre la libertad de prensa y el control de los medios de comunicación convertidos sin pudor en herramientas de propaganda. Poco que añadir. Una clara disertación sobre como la transgresión controlada y el derecho a la discrepancia entre las opiniones de la Sexta o de 13tv, entre El País o La Razón, viene regulada dentro de un marco estricto controlado milimétricamente por los mismos dueños y los mismos intereses que hay detrás tanto de los medios “reaccionarios” como de los “progresistas”. La censura directa en estos casos suele ser innecesaria o permitirse el ser sutil, simplemente porque el estricto control económico (privado o institucional) suele ser suficiente para mantener calladas las voces que no ajustan su discurso al oficial.

El Roto

El Roto

Ejemplos para darnos cuenta de ello tenemos todos los días pero, sin duda, uno de los más flagrantes y descarados lo sufrimos el pasado 22 de mayo con el tratamiento ¿informativo? de las Marchas de la Dignidad, del silenciamiento periodístico de la concentración de dos millones de personas con unas reclamaciones comunes, y el altavoz prestado a unos incidentes violentos organizados y provocados desde la propia Delegación del Gobierno con el claro interés en criminalizar cualquier tipo de protesta frente al Régimen.

Una criminalización programada que les resulta necesaria cuando la gente, ante la imposibilidad de hacerse oir a través de los medios controlados por los “mercados” y las instituciones, recurre a hacerse oír de manera totalmente pacífica pero directa en la calle. Sobra también recurrir a los ejemplos que tenemos día si y día también. Sobra recurrir incluso a las últimas agresiones y detenciones en Madrid (todavía hay dos jóvenes secuestrados por los órganos de represión del Estado por los incidentes del 22M) o el reciente juicio a ciudadanos que intentaron hacerse oír ante el Parlamente catalán. Sobra porque incluso en nuestra ciudad, donde la protesta social raramente va más allá de los comentarios en la barra del bar, seguimos recibiendo durísimas e irregulares sanciones por las tímidas protestas frente a la Cámara de Comercio ante la visita del Director Gerente del SESCAM o frente el Campus universitario ante la visita de la “popular” Dolores de Cospedal. Donde dos compañeros siguen con la amenaza de multas desorbitadas y penas de hasta siete años de prisión por una tímida y pacífica protesta en Cuatro Caminos, precisamente contra la represión sufrida en Barcelona durante la anterior Huelga General. Cospedal

Durante dos años, cualquier manifestación que no venga de la mano de CCOO-UGT, los comisarios oficiales del descontento social y encargados de que el desahogo no supere los límites adecuados, es dura y violentamente sofocada, repartiendo palos, detenciones y sanciones ya sea por gritar una consigna o desplegar una pancarta.

Se trata de una estrategia ilegal y antidemocrática de crear miedo a ser golpeado, detenido o sancionado por participar en cualquier manifestación pacífica si las consignas van más allá de las pactadas por los sindicatos del Régimen que busca acallar la voz dolida de la gente en la calle. Gente que, atemorizada por tales amenazas, se autocensura y limita a desahogar su frustración en el más apacible e inocuo mundo de las redes sociales. Sin embargo tampoco esto es permisible para el sistema. Con la burda excusa de la protección de los derechos de autor y la propiedad intelectual de los artistas, el gobierno lleva tiempo detrás de un control estricto de las redes y la información o las opiniones que se comparten por la red. Más aún, la censura y la represión de los gritos virtuales no son ya un futurible. El pasado febrero Alba Camacho, @albacorazonegro, era condenada a un año de cárcel por un comentario en twitter. Un simple ejemplo, pero una clara advertencia.

Ante la censura de cualquier forma de manifestación no ha habido más remedio que recurrir a las camisetas, las pegatinas y las ochentenas chapas para, buscando las más inocentes vías de la mano del diseño y el humor, poder transmitir sin riesgos un breve mensaje de denuncia o de protesta . Ni con esas. Todos conocemos en nuestro entorno amenazas y sanciones en el trabajo por llevar determinada camiseta o poner una pegatina en la taquilla, identificaciones por pretender votar con una camiseta o una pegatina. La semana pasada conocíamos la victoria judicial de la primera profesora sancionada hace ahora tres años por lucir en Vallecas una camiseta verde con un slogan que acabaría siendo el diseño y dando color a la marea en defensa de la educación pública. Sin embargo, numerosas sanciones por el mismo motivo se han producido desde entonces, la última este mismo mes de marzo.

4/4/14. La Justicia da la razón a la primera profesora sancionada por vestir la camiseta verde

4/4/14. La Justicia da la razón a la primera profesora sancionada por la camiseta verde

Por ello, dada la actual situación de represión total de cualquier forma de manifestación y crítica contra el sistema, parecería que queda el recurso del arte, ese último reducto del espíritu humano para vomitar las bilis de la injusticia.

Hace ya tiempo que el “mercado” del arte está tan deteriorado y corrupto como cualquier otra faceta de este sistema y el mismo concepto de “arte” está en continuo debate. Los garantes del orden no tienen ya ningún reparo en subirse al carro de la postmodernidad y avalar con fondos públicos expresiones que a la mayoría del “público” les cuesta calificar como artísticas. “Expresiones artísticas” poco ortodoxas que sin embargo tienen cabida en los circuitos oficiales siempre que cumplan dos requisitos básicos: ser susceptibles de especulación con la obra en cuestión y que el mensaje de esta no cuestione de manera incómoda el status quo económico y social del sistema que lo acoge. Para garantizar ambos requisitos es necesario un comisario institucional, que como en el casting madrileño para los músicos callejeros, determine qué es arte y qué vandalismo. Porque en todos los ámbitos la única distinción en la consideración entre arte y vandalismo por parte de los gobernantes es la existencia o no de control por su parte.

Tampoco tenemos que irnos muy lejos para entenderlo. Hace poco más de un año un pequeño grupo de “violentos okupas” comenzaban una ardua tarea de rehabilitación del abandonado edificio del sanatorio San Julián, claro ejemplo de las consecuencias del deterioro urbano y vecinal que trajo la especulación inmobiliaria (pero que estas parecen no molestar a nadie). Convirtieron un edificio abandonado, insalubre y claramente peligroso en un CSOA (Centro Social Ocupado y Autogestionado), “El Hospi”, donde, entre muchas otras actividades de claro interés social, se llevaron a cabo conciertos y exposiciones artísticas lejos de los “circuitos comerciales”. Por supuesto un peligroso ejemplo para los jóvenes de bien que dedican sus fines de semana en el hacer botellón en la Plaza de España y que había que desalojar de inmediato no fuese a extenderse. Tres meses de trabajo y sueños. Después desalojo, identificaciones y mentiras de la subdelegación del Gobierno a la prensa sobre supuestos comandos violentos. Nada nuevo. nada que no pase un día tras otro en una u otra ciudad. Ayer mismo la Corrala Utopía en Sevilla y hoy sin ir más lejos la Eskuela taller La Quimera, en Alcorcón.

Poco hay que hablar del control institucional del arte, dispuesto a consentir la transgresión artística, que tan buenos resultados le dio como válvula de escape en la movida de los ochenta, siempre que no ose cuestionar sinceramente los pilares económicos, sociales o religiosos del sistema.  No es necesario lanzarse a búsquedas exhaustivas por las hemerotecas. Tenemos muy reciente la condena a dos años de prisión al rapero Pablo Hasel por atreverse a cantar unas letras que iban más allá de querer ser un bote de Colón para ser anunciado por la televisión.

El repaso es breve y escueto, sin intención alguna de exhaustividad (podríamos encontrar decenas de enlaces alusivos cada día), pero ilustra claramente la situación de esa libertad de expresión, tan “constitucional” como la misma monarquía y más antigua que la obligación al pago de la deuda por encima de cualquier otra prioridad. ¿Resulta, entonces, difícil entender que ante esta censura institucionalizada, y más allá de cualquier valoración artística, uno de los pocos lugares donde lanzar un grito de rabia o desconsuelo es una pared vacía donde rápida y anónimamente plasmarla con un bote de pintura? Por supuesto no entra en sus planes dejar el mínimo resquicio y están dispuestos en este caso también a criminalizarlo, censurarlo y eliminarlo.

Cospe, chúpame el coño en diferido

No tiene mucho sentido entrar a comparar la calidad artística de las obras mostradas en nuestros más prestigiosos museos con las obras callejeras, o comparar  de la Feito o Viola con la de Banksy, el madrileño LOSE o el granadino Raúl Ruiz todos ellos noticia reciente por sus problemas con la justicia a cuento de sus obras o sus actos vandálicos.

No creo que suscite mayor debate la afirmación de que bajo el nombre de pintada o graffiti podemos encontrar tanto verdaderas obras de arte como auténticas mamarrachadas. Ni más ni menos como en el interior de cualquier museo. Una calidad artística tan heterogénea como, afortunadamente, lo son sus mensajes. Y es este, y no otro, el aspecto clave del rechazo a cualquier expresión de arte urbano sin control institucional. Porque lo que les da miedo no es tanto la libertad artística sino la simple libertad de expresión.

Cuenca libre de residuos radiactivos

Por eso no se trata de valorar la capacidad artística de quien quiere regalar a los demás su obra sin pretender entrar en el mercado especulador que decide qué es y qué no es arte. Ni se trata de debatir sobre lo acertado o equivocado de una afirmación escrita con mano temblorosa y vísceras encendidas. Se trata simplemente de dejar bien claro que cualquier grito de rebeldía más allá de la barra del bar o los cauces habilitados por el sistema opresor es puro vandalismo, violencia gratuita, terrorismo callejero, kale borroka en su estado más puro.

Gamonal

Podemos estar de acuerdo o no con los deseos expresados en algunas de las pintadas aparecidas en nuestras paredes. Podemos compartirlas, simplemente entenderlas o rechazarlas. Pero plantear la posibilidad o incluso el deseo de la muerte del responsable directo de tanta miseria no es violencia. Violencia es la consecuencia de su cleptomanía, de su corrupción, de su desprecio por la vida y la dignidad de los demás. Es esta violencia, esta sí que real, la única responsable del odio que dicta estos anhelos soñados en una simple pared. El mismo odio, que gracias a su violencia y pese a su férrea censura, acabará impregnando todas las expresiones artísticas.

pintada-cospedal

No se trata por tanto de un debate sobre la legitimidad del uso de un espacio público, pues en tal caso mucho podríamos discutir sobre la proliferación de azulejos, también de dudosa calidad artística, alusivos a la semana santa sobre las fachadas de nuestras calles. Por no hablar de los numerosos vestigios franquistas que siguen ocupando espacios y edificios públicos incumpliendo la ley de memoria histórica y el más mínimo respeto a las víctimas del genocidio fascista.

Violencia machista

Y no se trata de mera desidia o desinterés. La decisión de hoy mismo del ayuntamiento popular de Reíllo de retirar las placas de la Calle José Modéjar, exalcalde del municipio, para volver a poner las de El Generalísimo evidencia claramente por qué seguimos teniendo tantos vestigios franquistas en nuestros espacios públicos y ejemplifica muy bien donde deberían estar las líneas rojas de lo que puede o no lucir en nuestras paredes.

7/4/14. El PP de Reíllo vuelve a cambiar el nombre de la calle José Mondéjar por la de Generalísimo

7/4/14. El PP de Reíllo vuelve a cambiar el nombre de la calle José Mondéjar por la de Generalísimo

No es tampoco un debate de crítica artística pues tendríamos que entrar también en la calidad de numerosos fondos museísticos que mantenemos con nuestros impuestos o de intervenciones arquitectónicas de mucho mayor impacto y, con frecuencia, incluso de peor gusto. Podríamos también traer el tapete sobre la idoneidad de los mensajes la megacartelería usada con motivo de los festejos taurinos, mucho más hiriente para algunas sensibilidades (no, evidentemente para la que se cree ser la única respetable) y cuya única diferencia es que, esta sí, paga sus debidos tributos a las arcas municipales (aunque luego de las arcas fluyan aun más fondos para financiar dicha cartelería y buena parte del mismo espectáculo en si).

Y no se trata de pura retórica la diferente sensibilidad hacia uno y otro “arte”. El pasado verano dos jóvenes eran detenidos por “customizar” unos carteles taurinos que, estos sí, contaban con el beneplácito de las autoridades. Carteles que cuando lo que transmiten es el rechazo a la privatización de la gestión del agua se convierten en actos sancionables de vandalismo. O que son rápidamente retirados de los puentes cuando el mensaje no es sobre una próxima boda de algún paisano (en cuyo caso permanecen días y días sin suponer ningún “riesgo”). Porque colgar un cartel también es ensuciar, dañar el espacio público y un acto vandálico en si mismo, por supuesto sancionable. Evidentemente dependiendo del mensaje del cartel.

Para el ayuntamiento “las pintadas no son un problema de limpieza, sino de vandalismo” y exigen “tolerancia cero con quienes ensucian así nuestra ciudad”, intensificando los controles policiales contra estos violentos grupos terroristas y animando a los vecinos a la delación.

Y no, no es un problema de limpieza, efectivamente. Pero tampoco de vandalismo. Simplemente de censura institucional a cualquier voz crítica con el sistema, y eso es algo que las persecución y la amenaza de sanciones llevará a realizarlas rápidamente y sin pretensiones artísticas, pero no las evitará. Y el plan de limpieza intensivo llevado a cabo por el ayuntamiento de cara a la semana santa lo único que conseguirá es habilitar nuevos lienzos en blanco donde seguir gritando de forma anónima lo que es delito expresar abiertamente.

aborto libre

Me contaban recientemente de Librilla donde tras pintar de blanco una pared para tapar una determinada pintada, inmediatamente el autor volvió a escribir sobre ella “no hay suficiente pintura blanca en el mundo para tapar vuestras miserias”.

Pueso eso.

vandalismo vs cultura

 

Imagen

Santa Radiactividad del Perpetuo Recuerdo

La piadosa y pasiva sociedad conquense sólo se alborota e inquieta si le mientan su semana santa.
Mucho más preocupados con la idea de que se haga una procesión contra el ATC que acoger por millones de años toda la basura radiactiva del país en la provincia.
Como no se conciencie y se movilice quizá en un futuro los pasos procesionales tengan que desfilar de esta guisa para no desentonar con los fieles.

Semana Santa Radiactiva

http://www.lasnoticiasdecuenca.es/cuenca/3504_junta-cofradias-clama-contra-procesion-anti-atc-porque-dice-que-ofende-cuenca

Fotografía, graba, difunde. Es tu derecho.

En las últimas semanas el Gobierno está empeñado en una campaña de atemorización de la población civil para evitar que ésta se movilice en defensa de sus derechos a partir del 12M. La estrategia comprende una campaña mediática de desprestigio y criminalización de las personas y colectivos que suelen participar habitualmente en las manifestaciones, el despliegue desemesurado de policía y guardia civil en actitud desafiante y el uso indiscriminado de violencia gratuita a la menor ocasión. En esta estrategia consideran importante también intimidar a la gente para que las imágenes no puedan difundirse en la red como ha ocurrido en las últimas protestas, especialmente en Valencia, donde la respuesta social les obligó a modificar dicha actitud.

En las últimas manifestaciones hemos comprobado personalmente cómo tanto la Policía como la Guardia Civil ha sido adiestrada para advertir a los participantes (generalmente además de muy malos modos) que no pueden realizar fotografías o grabaciones donde aparezcan los agentes, conminándoles a guardar la cámara y borrar las imágenes.

El argumento suele ser (cuando se consigue dialogar con ellos tras la bravuconada inicial) que la ley lo prohibe para proteger su seguridad. Como en las redes sociales suele haber bastante confusión sobre este tema, creo que es importante que todos conozcamos con cierto detalle lo que dice exactamente la ley y la jurisprudencia al respecto, ya que la labor de periodismo ciudadano anónimo es fundamental.

El artículo 18.1 de la Constirución garantiza el “derecho a la intimidad personal” y el artículo 197 del Código Penal califica como delictiva la conducta de quien, para vulnerar la intimidad de otro, utilice artificios de grabación de imágenes. La indefinición de “intimidad” queda bien precisada en la Ley Orgánica 1/82, de 5 de mayo, de protección civil del derecho al honor, a la intimidad personal y familiar y a la propia imagen. En ella especifica claramente que la captación, reproducción o publicación por fotografía, filme o cualquier otro procedimiento, de la imagen de una persona en lugares o momentos de su vida privada o fuera de ellos no constituirá una intromisión ilegítima en el derecho de la propia imagen en determinados supuestos.

Uno de los supuestos es la “captación, reproducción o publicación por cualquier medio cuando se trate de personas que ejerzan un cargo público o una profesión de notoriedad o proyección pública y la imagen se capte durante un acto público o en lugares abiertos al público”. Esta excepción suele ser aceptada en la mayor parte de los juicios para justificar la grabación de agentes de policía o guardias civiles, siempre que se hagan cuando estos están en acto de servicio.

Sin embargo el artículo se completa con un texto tan impreciso como el anterior que dice que “no serán de aplicación respecto de las autoridades o personas que desempeñen funciones que por su naturaleza necesiten el anonimato de la persona que las ejerza”. Y es en esta precisión en la que otros jueces, y las propias fuerzas del orden, se basan para argumentar que por motivos de seguridad los agentes deben mantener el anonimato. El argumento es absolutamente falaz en cuanto que los agentes de policía no sólo no deben mantener el anonimato en acto de servicio, sino que tienen la obligación de ir adecuadamente identificados con su número de tarjeta de identificación personal (TIP) (Ministerio de Interior: instrucción de 2007, Generalitat de Cataluña: Decreto 4/11/2008) y su incumplimiento debería denunciarse aportando como prueba precisamente material gráfico como fotografías o grabaciones de video. Además cualquier agente tiene la obligación de mostrar su número de identificación ante la solicitud de cualquier ciudadano.

Por tanto el anonimato al que pueda referirse alguna enrevesada interpretación judicial (que las hay) se limita a la difusión de sus datos personales e íntimos, la cual sí puede suponer un perjuicio para su seguridad. Es decir, que posteriormente usemos la fotografía para colgarla en la red e identificar a dicha persona como agente y adjuntar datos personales como nombre y apellidos, dirección, situación familiar o cualquier otro dato que pueda suponer una amenaza a su seguridad personal. Por supuesto también será ilegal utilizar dicha información gráfica para organizar personalmente o mediante terceros cualquier atentado contra su persona.

Con esto queremos dejar bien claro que lo que puede ser ilegal nunca es tomar fotografías del agente en un acto público sino que lo que, potencialmente, puede ser ilegal es sólo su uso posterior. Ante la duda del uso que podamos dar posteriormente al material grabado, si no vamos identificados como periodistas gráficos, el agente lo que sí puede hacer es solicitarnos la identificación y adjuntarla a un expediente por si posteriormente se detectase un uso ilegal de las imágenes tomadas. Aunque suele haber mucha preocupación por el hecho de ser “fichado” por la policía y la repercusión que este mero trámite puede tener posteriormente, incluso a largo plazo (miedo infundado que la policía utiliza frecuentemente como amenaza), esta identificación policial es un simple trámite administrativo “interno” por el que tus datos de filiación se transfieren a un libro de registro  con el correspondiente acta que después se remite regularmente al Ministerio Fiscal o son utilizados para adjuntar a un atestado que se eleva al juez si se te relaciona con algún delito. Pero si no existe tal acusación (y por tomar fotografías nunca puede haberlo) o el juicio se archiva o no se te condena, tal identificación no tiene repercusión alguna e incluso pueden cancelarse a instancia propia. La propia web del Ministerio de Interior informa de como solicitarlo. Tu identificación sin más lo único que supone es un trabajo extra para el agente.

Nunca hay que asustarse porque un agente te tome los datos y no tiene ningún sentido negarte a identifiacrte porque entonces sí te arriesgas a ser acusado de “resistencia a la autoridad”. Lleva siempre tu DNI a mano y ofrécelo amablemente siempre que se te solicite, a la vez que, también amablemente, exige que el agente a su vez se identifique y te muestre su TIP.

Lo que nunca puede obligarte un agente de la autoridad es a borrar las fotografías realizadas ni borrarlas él mismo. Según la Ley de Propiedad intelectual el contenido de la tarjeta de memoria es propiedad privada tuya y destruir u ordenar la destrucción de propiedad privada es ilegal. Sólo se pueden destruir los bienes decomisados, y siempre por orden de un juez, tras ser demostrado el delito penal y demostrada la peligrosidad o posible mal uso del bien decomisado. Esa función corresponde exclusivamente a un juez excepto en el caso de armas y explosivos. Eso quiere decir que el borrado de la tarjeta podría ser denunciable por el artículo 508 del código penal, “La autoridad o funcionario público que se arrogare atribuciones judiciales o impidiera ejecutar una resolución dictada por la autoridad judicial competente, será castigado con las penas de prisión de seis meses a un año, multa de tres a ocho meses y suspensión de empleo o cargo público por tiempo de uno a tres años.”

A lo único que podemos arriesgarnos si la situación se pone tensa es a que nos “intervengan” la cámara en aplicación de la L.O. 1/92, artículo 19. 1, segundo párrafo: “Asimismo, podrán ocupar preventivamente los efectos o instrumentos susceptibles de ser utilizados para acciones ilegales, dándoles el destino que legalmente proceda”, extendiendo el correspondiente acta y dando cuenta al Juzgado de Instrucción, poniendo a su disposición los efectos intervenidos. En principio ésto sólo pueden hacerlo cuando entiendan que existen indicios de que pueden ser utilizadas para la comisión de actos delictivos o que pongan en peligro la seguridad de los funcionarios policiales o de sus instalaciones. En caso contrario se exponen a una sanción (insignificante, eso sí) por falta de coacciones, y en este sentido hay varias sentencias, aunque también hay unas cuantas sentencias absolutorias dado lo subjetivo de la consideración por parte del agente de la peligrosidad de tus intenciones. En cualquier caso sabed que la cámara o la tarjeta os será devuelta al cabo de unas semanas con el contenido sin borrar y que el que se expone a una sanción nunca sois vosotros sino el agente que intervino la cámara.

Las sentencias absolutorias de los agentes que incautan una cámara durante un acto público o una intervención policial por haber sido fotografiados o grabados en vídeo suelen basarse en la distinción entre “particulares” y “pertenecientes a algún medio informativo” limitando (arbitrariamente) el derecho a la información a los segundos. El derecho fundamental de comunicar libremente información veraz viene reconocido en el artículo 201 de la Constitución y se recoge explícitamente en el otro de los supuestos que mecionábamos de la la Ley Orgánica 1/82, de 5 de mayo, de protección civil del derecho al honor, a la intimidad personal y familiar y a la propia imagen, en los que la toma de imágenes no constituye una intromisión ilegítima en el derecho de la propia imagen: “la información gráfica sobre un suceso o acaecimiento público cuando la imagen de una persona determinada aparezca como meramente accesoria”. Y esta excepción no tiene limitaciones. la duda puede surgir acerca de qué se entiende como periodista o miembro de algún medio de comunicación. Aunque puede parecer increible la Ley 14/1966, de 18 de marzo, de prensa e imprenta (la del ministro franquista Fraga Iribarne) sigue regulando la libertad de expresión y difusión de información por medio de impresos, considerando como tales (cap. II, art. 9) “toda reproducción gráfica destinada, o que pueda destinarse, a ser difundido”, lo que englobaría hoy a la difiusión por internet de nuestros propios blogs personales. El Real Decreto-Ley 24/1977 de 1 de abril derogaba el polémico artículo 2 que limitaba la libertad de expresión respecto del respeto a la verdad y a la moral; el acatamiento a la Ley de Principios del Movimiento Nacional y demás Leyes Fundamentales; las exigencias de la defensa Nacional, de la seguridad del Estado y del mantenimiento del orden público interior y la paz exterior; el debido respeto a las instituciones y a las personas en la crítica de la acción política y administrativa; la independencia de los Tribunales y la salvaguardia de la intimidad y del honor personal y familiar.

La misma Ley obligaba a estar registrado en el Registro Oficial para ser considerado periodista, pero este registro fue cancelado el 1 de julio de 1982. Desde 1994 sigue debatiéndose el Proyecto de Ley del Estatuto del Periodista Profesional, sin que en la legislación actual haya ninguna norma que delimite claramente quien es o no periodista. Esta indefinición profesional supone graves problemas laborales en el sector periodístico profesional pero es importante en este caso porque permite que no exista ningún trámite administrativo que debamos cumplir para ser considerados profesionales de la información, aunque no cobremos sueldo por nuestra labor de información. Esto nos permite, con toda la legalidad, crear nuestro propio carnet de prensa para nuestro blog personal o para páginas de terceros tanto de periodismo ciudadano como de fotografía, algunas de las cuales cuentan con su correspondiente aplicación para hacerte tú mismo tu propio carnet de prensa. El carnet no te garantiza poder colarte en conciertos o actos privados, para los que suele ser necesario solicitar antes un pase de prensa por parte de la empresa editorial, pero sí que te garantizará ante el agente y ante el juez que las fotografías o grabaciones realizadas no fueron tomadas a nivel individual sino en tu trabajo de informador gráfico.

Resumiendo de forma práctica:

  1. Tienes derecho a tomar fotografías o grabaciones de video de cualquier agente de la autoridad que se encuentre en acto de servicio en un acto público
  2. Un agente de la autoridad NUNCA puede borrar las fotografías realizadas o obligarte a hacerlo
  3. El agente puede identificarte, lo que no tiene ningún tipo de repercusion (salvo que quieras utiulizar las fotografías realizadas para cometer un acto delictivo, en cuyo caso sería fácil localizarte). No te niegues nunca a ofrecer tus datos identificativos al agente y solicita que te muestre a su vez su identificación personal.
  4. Aunque no es legal si no hay indicios de que vayas a usar las grabaciones para cometer un delito, el agente puede intervenirte la cámara si “a su criterio” existen tales indicios de manera preventiva. En tal caso la cámara te será devuelta siempre al cabo de unas semanas sin ningún tipo de sanción. Si la incautación se realiza con algún tipo de violencia o intimidación y tienes testigos realiza la consecuente denuncia.
  5. Si te haces con un carnet de prensa o de fotógrafo de cualquier medio, escrito o digital, te evitarás casi siempre el problema anterior de quedarte un tiempo sin tu cámara.

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Legislación aplicable:

Ley Orgánica 1/82, de 5 de mayo, de protección civil del derecho al honor, a la intimidad personal y familiar y a la propia imagen.

Artículo 7

Constituye una intromisión ilegítima en el derecho a la propia imagen:

La captación, reproducción o publicación por fotografía, filme o cualquier otro procedimiento, de la imagen de una persona en lugares o momentos de su vida privada o fuera de ellos, salvo los casos previstos en el artículo 8.2.

Artículo 8

1. No se reputarán, con carácter general, intromisiones ilegítimas las actuaciones autorizadas o acordadas por la Autoridad competente de acuerdo con la ley, ni cuando predomine un interés histórico, científico o cultural relevante.

2. En particular, el derecho a la propia imagen no impedirá:

a) Su captación, reproducción o publicación por cualquier medio cuando se trate de personas que ejerzan un cargo público (POLICÍA) o una profesión de notoriedad o proyección pública y la imagen se capte durante un acto público o en lugares abiertos al público.

b) La utilización de la caricatura de dichas personas, de acuerdo con el uso social.

c) La información gráfica sobre un suceso o acaecimiento público cuando la imagen de una persona determinada aparezca como meramente accesoria.

Las excepciones contempladas en los párrafos a) y b) no serán de aplicación respecto de las autoridades o personas que desempeñen funciones que por su naturaleza necesiten el anonimato de la persona que las ejerza.

Ley Orgánica 1/1992, de 21 de febrero, sobre Protección de la Seguridad Ciudadana.

Artículo 19.1. Los agentes de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad podrán limitar o restringir, por el tiempo imprescindible, la circulación o permanencia en vías o lugares públicos en supuestos de alteración del orden, la seguridad ciudadana o la pacífica convivencia, cuando fuere necesario para su restablecimiento.

Asimismo podrán ocupar preventivamente los efectos o instrumentos susceptibles de ser utilizados para acciones ilegales, dándoles el destino que legalmente proceda.

Código Penal (actualizado a 31/1/2011)

Artículo 197.1. 1. El que, para descubrir los secretos o vulnerar la intimidad de otro, sin su consentimiento, se apodere de sus papeles, cartas, mensajes de correo electrónico o cualesquiera otros documentos o efectos personales o intercepte sus telecomunicaciones o utilice artificios técnicos de escucha, transmisión, grabación o reproducción del sonido o de la imagen, o de cualquier otra señal de comunicación, será castigado con las penas de prisión de uno a cuatro años y multa de doce a veinticuatro meses.

Constitución Española

Artículo 18.1. Se garantiza el derecho al honor, a la intimidad personal y familiar y a la propia imagen.

Artículo 20.1. Se reconocen y protegen los siguientes derechos: (…) d: a comunicar o recibir libremente información veraz por cualquier medio de difusión.

Artículo 20.5. Sólo podrá acordarse el secuestro de publicaciones, grabaciones y otros medios de información en virtud de resolución judicial.

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Ejemplo de absolución en segunda instancia de sentencia en contra de policía local por incautar por la fuerza una cámara:

http://www.amparolegal.com/assets/plugindata/poola/e924032007.pdf

Foro de la policía sobre este tema:

http://www.foropolicia.es/foros/sacar-fotos-agentes-de-la-autoridad-t41354.html

Página para editar tu propio carnet de fotógrafo o periodista gráfico:

http://bighugelabs.com/badge.php