Archivo de la categoría: Sanidad

Minientrada

El juguete estrella para los niños yanquis las navidades de 1950. El motivo por el que se retiró de la venta parece bastante evidente. El kit incluía un contador Geiger y unas cuantas muestras de sustancias radiactivas: Pb210, Po210, Ru106 … Sigue leyendo

No mienta, por favor, Dr. Pulido

El pasado 17 de junio el Dr. Pulido, concejal del grupo Popular del Ayuntamiento de cuenca, ex-alcalde popular de la ciudad, ex-candidato a la presidencia de ENRESA, la responsable de la construcción del vertedero nuclear en Villar de Cañas, y apreciado compañero del Servicio de urgencias del Hospital Virgen de la Luz de Cuenca hacia ante los medios dos afirmaciones a cual más absurda por separado, pero además contradictorias entre sí, para concluir que era denunciable el lema “los recortes en sanidad matan”.

http://www.lasnoticiasdecuenca.es/cuenca/7571_pulido-dice-que-no-ha-habido-ninguna-merma-calidad-asistencial-hospital-cuenca

Sobre este último extremo no solo no voy a discutir con el, sino que además le voy a facilitar el trabajo si está buscando a quien denunciar, ya que el responsable de esa imagen sencilla, emulando las macabras advertencias de los paquetes de tabaco, con el lema “los usuarios de la sanidad pública advierten: los recortes en sanidad matan”. Así que puedo incluso proporcionarle los originales por si quiere formular dicha denuncia en algún juzgado.

los-recortes-en-sanidad-matan

Pero aparte de lo gracioso de la amenaza judicial, lo que me ha sorprendido de las declaraciones de mi apreciado compañero Pulido es la gratuidad, falsedad y torpeza argumental tan impropias de alguien al que se le supone una sólida formación académica.

En primer lugar afirma tajantemente que no se ha producido ningún aumento de la mortalidad a causa de los recortes. Desgraciadamente los efectos de los recortes y el deterioro de la asistencia sanitaria sobre las tasas de mortalidad no se limitan al  momento inmediato por una asistencia incorrecta en casos de gravedad sino que actúan a medio y largo plazo como, por mucho que su actividad profesional se limite al servicio de urgencias, debería saber mi apreciado colega. El mal control de enfermedades crónicas, el mal cumplimiento de los tratamientos pautados por dificultades económicas y el aumento del copago de los medicamentos y el retraso en los diagnósticos precoces por el incremento de las listas de espera en las primeras visitas y las pruebas diagnósticas hace suponer que en los próximos años las tasas oficiales nos demuestren una cruda realidad que de momento es difícil concretar en cifras pero que, llegado el momento, deberían llevar ante un juez a más de un responsable político y, cuando menos, hacer sonrojar de vergüenza a los que ahora les aplauden las decisiones.

En cualquier caso no es, desgraciadamente necesario, ni siquiera esperar a tener cifras de esa repercusión a medio y largo plazo. Nos basta consultar, y mi colega Pulido debería haberlo hecho antes de lanzar tal afirmación, los datos del Instituto Nacional de Estadística, cuya última serie publicada es todavía de 2012 y refleja, por tanto, solo las consecuencias de aumento de la mortalidad inmediata de tan solo unos meses, y no los peores, de recortes y decisiones del gobierno del Partido Popular. En ellos, y son datos oficiales de una institución gubernamental, en el año 2012 se registró ya un incremento del 3,87% (un 4,8% en la tasa de mortalidad femenina) en la tasa bruta de mortalidad. Un incremento que se sumaba al 1,1% que había aumentado ya en 2011 respecto al año anterior (un 2,2% en el caso de las mujeres) y que situaba la tasa de mortalidad en su valor más elevado desde 2005. Pero además, Castilla-la Mancha y Extremadura, ambas caracterizadas por el paso de la gestión de la sanidad en 2011 a manos del partido Popular en 2011, registraron los mayores incrementos interanuales de sus tasas de mortalidad, siendo de hasta un 5,71% en el caso de Castilla-la Mancha, que se sumaba al incremento del 2,75% del año anterior, rompiendo por vez primera una tendencia continuada en el descenso de la mortalidad desde la asunción autonomía de las competencias sanitarias y la creación del SESCAM. un descenso que había conseguido en menos de una década acercar las tradicionalmente elevadas tasas de mortalidad de Castilla-la Mancha a la media nacional.

mortalidad 2012

Más sangrante aún es la situación en la provincia de Cuenca, cuyo único hospital público es el Virgen de la Luz. El incremento de mortalidad en nuestra provincia, ese que niega mi compañero Pulido, ha sido, según datos oficiales del INE, de hasta un 9,33%, que, como en los casos anteriores, cabe sumar al incremento del año anterior (un 1,92%), y que lo hace especialmente grave dada la tradicional elevada mortalidad de la provincia (un 26,68% superior a la media nacional) y la menor reducción en ella desde 2002 por la particular gestión centralizadora del SESCAM y el habitual abandono de inversiones en nuestra provincia.

tasas mortalidad

Por si no fuese suficientemente grave el claro fin de una tendencia a la baja en los tres ámbitos, dándose por vez primera en diez años la existencia de dos años consecutivos de incremento de la tasa de mortalidad, más allá de las lógicas variaciones interanuales, nos encontramos en los tres casos que el incremento de la mortalidad en 2012 ha sido el mayor de los registrados al menos desde 1992, siendo, una vez más, especialmente grave y llamativo el sucedido en la provincia de Cuenca.

variacion mortalidad

(datos oficiales del INE -Instituto nacional de Estadística- http://www.ine.es/jaxiBD/tabla.do?per=12&type=db&divi=IDB&idtab=32)

Pero supongamos que mi apreciado colega desconocía tales datos (y tanto para un médico como para un político no se si es más grave la mentira o el desconocimiento en asuntos de tal calado). Supongamos que se trata de un error mío de interpretación y la afirmación de Pulido es que la mortalidad es similar a las tasas de hace diez años, 2004, o de hace 23 años,1991, ya que, desconozco el motivo, son las fechas que utiliza para la comparación de nuestra situación actual. Y supongamos que, de ser así, no fuese una comparación absurda dar por bueno un retroceso de 10 o de 23 años. Supongamos incluso, aunque el mismo INE afirma que es falso, que fuese cierta la no constatación de un aumento precoz y directo de la mortalidad. Aun así, el razonamiento que hace que se le pongan “los pelos como escarpias” (como a Gomaespuma, a los que parece querer emular en humor absurdo) cuando lee los carteles de “los recortes en sanidad matan”, cuando menos sorprende en alguien al que se le supone cierta formación académica. Si la falsedad de dicha afirmación se pudiese inferir en la ausencia de un incremento en la mortalidad (pese a los recortes), tal afirmación llevaría implícita la aceptación de la existencia de dichos recortes, justo lo contrario de lo que pretende sea el mensaje principal de su entrevista. Querido amigo: somos médicos. Si un ensayo clínico demuestra la ausencia de efectos secundarios de un fármaco porque los pacientes estudiados no presentan dichos efectos, lo primero, lo más básico, un requisito incuestionable, es que dichos pacientes que no han presentado efectos adversos sí que han recibido el fármaco en cuestión. No es muy complicado. Afirmar en un mismo párrafo que es falso que los recortes maten porque ahora no muere más gente y a la vez que no existen tales recortes, no deja en muy buen lugar a quien realiza tal análisis.

Ahora bien, entiendo que por muy acostumbrado que se esté como político profesional a defender, según las circunstancias, una cosa y la contraria, deslices de este tipo tienen que ser difíciles de evitar. Pero aunque los políticos estén acostumbrados a ese “cuando digo Digo…” los ciudadanos estamos cada vez más hartos. ¿O tan largos se le han hecho estos dos últimos años trabajando como simple médico y no como Sr. Alcalde como para pensar que ya nadie se acuerda del numerito del 22 de mayo de 2012? Por si fuese cierto que alguien lo ha olvidado ya, Don Google nos facilita recuperar rápidamente la memoria: http://eldiadigital.es/not/53566/pulido_secunda_la_concentracion_en_defensa_del_virgen_de_la_luz_y_la_sanidad_conquense/

manifiesto

En aquella mañana, micrófono en mano, varios compañeros facultativos de su misma afinidad política aprovechában una concentración de la Plataforma. “Impulsados por los imperativos de la deontología profesional, la ética personal y la conciencia cívica” convocaban a los conquenses en defensa de su derecho a la salud por “los graves acontecimientos que se vienen sucediendo en este hospital en particular, y en la sanidad conquense en general”. Afirmaban entonces los firmantes de aquel comunicado, literalmente, “estar de acuerdo con los recortes”, que ya entonces admitían e incluso aplaudían, pero no estar dispuestos a consentir el “desmantelamiento por razones político-económicas del Virgen de la Luz”, su “repercusión en los servicios que prestamos a los conquenses y en los medios que necesitan para ello” y el “descuartizamiento” que suponía de nuestra provincia.

Me dirá mi colega que las circunstancias han cambiado y tengo necesariamente que darle la razón. No, por desgracia, la inquina de nuestros gobernantes con la sanidad pública en general y con la conquense en particular. Pero sí han cambiado las cosas en estos dos años en los posicionamientos de la plataforma y en sus aspiraciones políticas personales. Más allá de que a nivel personal, tras su bochornosa pérdida del ayuntamiento un año antes, el Sr. Pulido hubiese visto truncadas su pretenciosa carrera política tras ser descartado de cualquier cargo autonómico, de que dejara de cogerle el teléfono su “amiga”  María Dolores y de que, pocos días antes del manifiesto se le hubiesen cortado sus aspiraciones a presidir ENRESA y trepar así gestionando la conversión de su provincia en el vertedero nuclear del país, las circunstancias externas eran también diferentes. Por aquel entonces, hace ya dos años, la Plataforma en Defensa de la Sanidad Pública de Cuenca no sólo estaba demostrando una capacidad de movilización nunca antes vista en Cuenca sino que había sabido salir del eterno victimismo conquense y de limitarse a la eterna afrenta comparativa con otras provincias para denunciar que el ensañamiento con nuestro hospital formaba también parte de una estrategia para que la construcción del nuevo hospital fuese un reclamación de todos los conquenses sin importarnos el modelo de financiación con el que se llevase a cabo. Muy afortunadamente la Plataforma, libre entonces de la manipulación del PSOE, supo posicionarse en contra de la construcción mediante un modelo de financiación privada del nuevo hospital pese al progresivo deterioro del actual y ello supuso gran preocupación en las filas tanto del PP como del PSOE por la amenaza que tal actitud suponía para los intereses especulativos en torno a la nueva obra público-privada que entre ambos se había repartido. Una amenaza que el PSOE, antes de llevar a cabo la voladura interna de la Plataforma, había intentado junto con el PP neutralizar de varias maneras para que las críticas de los recortes llevasen asociada la exigencia de la reanudación de las obras del nuevo hospital, fuese cual fuese su modelo de financiación. La estrategia de neutralización se llevó a cabo desde el Colegio de Médicos, dirigida por compañeros afines al PP, alguno de los cuales ahora, como Subdirector Médico, forman parte de la cuadrilla de desmantelamiento del hospital. Se intentó también con aquella “curiosa” Plataforma por Cuenca organizada desde el mismo PSOE, dirigida básicamente a empresarios y encabezada por El Sordo. Y se intentó de nuevo con aquella turbia maniobra mano a mano PP-PSOE que escenificaron aquel 22 de mayo de hace ya dos años en el que médicos “de prestigio”, los únicos a los que supuestamente se les debería dar voz en las demandas sobre gestión sanitaria, criticaban el ensañamiento con los recortes en el hospital conquense a la par que, y esa era su intención, asociaban la protesta a la reclamación de ese hospital nuevo, moderno y de gestión privada que Cuenca se merecía.

Por eso es cierto que las circunstancias han cambiado. Pero que una vez desactivada la Plataforma y (espero) aplazados sine die los proyectos de construcción, mediante financiación privada, del hospital de Cuenca gracias a los repetidos fracasos de la misma estrategia en la Comunidad de Madrid, no convierte en menos patética la afirmación de que los recortes, que entonces mi apreciado colega denunciaba saliendo en la foto, dos años de ensañamiento después, nunca hayan existido. Porque hay cosas que por mucho que se pretenda ascender en la carrera política un médico nunca debería hacer, como es tomar por imbéciles descaradamente a sus pacientes y a sus mismos compañeros. No se puede afirmar que en los últimos años no ha habido ni recortes ni merma en la calidad asistencial cuando todos sus compañeros, como él mismo, hemos sufrido una importante reducción de la nómina, un aumento del horario de trabajo y una sobrecarga importante durante éste. Cuando los numerosos despidos han mermado notablemente las plantillas incrementando la presión asistencial y las listas de espera. Cuando los pacientes siguen derivándose a centros concertados en penosas condiciones (sí, como con la gestión socialista, pero ahora, además, con plantas injustificadamente cerradas). Cuando la nula inversión en mantenimiento y actualización de material médico o, incluso, cuidado básico de las instalaciones, convierte en insostenible la ya hace dos años deteriorada situación del hospital. Cuando, por poner solo ejemplos cercanos a mi actividad, la eliminación de la dispensación hospitalaria de los DIUs hace difícilmente accesible a muchas conquenses la única herramienta verdaderamente útil para evitar los abortos como es una anticoncepción eficaz (y no la prohibición del aborto diseñada por el PP), porque para “ahorrar” los 20 euros que le costaba al hospital cada DIU ahora cada “usuaria” debe costearse de su bolsillo no menos de 100 euros. Cuando una mujer tiene que abortar con el recién nacido de su compañera de habitación llorando a su lado mientras la habitación contigua está vacía para justificar una reducción de la plantilla de enfermería en la planta. Cuando la escasa inversión disponible se destina acertar un paritorio de los dos únicos de que disponemos para habilitarlo como espacio quirúrgico de intervenciones programadas en unas condiciones que incumplen casi todas las exigencias de la normativa actual. Cuando hay que acumular enfermos en urgencias sin ingresar porque el hospital está completo pero con plantas cerradas. O cuando, y me parece quizá de lo más grave, cuando se permite y justifica un verdadero acoso laboral a aquellos compañeros, míos y suyos, por su compromiso con la defensa de una sanidad pública de calidad, llegando al extremo en el caso de Neurofisiología de desmantelar completamente un servicio que era de los pocos de cuya calidad podía el hospital sentirse orgulloso simplemente por persecución política de su responsable.

Por eso, apreciado colega Pulido, aunque te deseo en lo personal el más meteórico ascenso en tu carrera política al que puedas aspirar, así no. No a costa de tomar el pelo a tus compañeros y a tus pacientes. No a costa de impulsarte en el deterioro de ese trabajo al que recurres cuando vienen mal dadas en política pero que a algunos, profesionales y pacientes, nos parece intocable.

Miente lo que quieras como político, pero no lo hagas como médico.

 

El cinismo de la reforma de la Ley del Aborto de Gallardón

Al ver esta mañana la portada del medio de propaganda oficial del gobierno y la cita elegida para justificarla he estado a punto de escribir un tuit con un breve, jocoso y fácil comentario sobre el orgullo de cualquier padre de que su hijo se le parezca. Pero me parece un tema suficientemente serio como para hacer un comentario más largo y reflexivo.

Portada-diario-ABC-diciembre_EDIIMA20131227_0124_13

Una reflexión a veces difícil por la tendencia a las proclamas contundentes desde la indignación más visceral más que a la argumentación calmada sobre un debtae que muchos creíamos ya superado.

Una reflexión más allá del cinismo de las palabras de Gallardón sobre su conciencia y su hipotética decisión, tan bochornosas como las de los yogures caducados de su homólogo Cañete. Cínicas porque nada tiene que ver la asunción de la responsabilidad de la maternidad, más aún en el caso de un hijo con una discapacidad severa, cuando se dispone de una fortuna personal ( y no vamos a entrar ahora a discutir sobre la legitimidad de su origen) con la que costear gastos médicos, cuidados personales, atención especializada, ayudas mecánicas, adaptación de la vivienda, etc, etc a cuando no se dispone, en buena medida por las medidas económicas de su gobierno, de unas condiciones de vida básicas y elementales. Cínicas porque la situación económica de la mayoría de familias españolas no tiene absolutamente nada que ver ni con la suya ni con la del presidente del Tribunal Supremo. Cínicas porque todas esas familias para tener esa misma libertad de poder actuar según su conciencia lo primero que necesitan es la garantía de unos servicios sociales adecuados y suficientes, una atención sanitaria universal, gratuita y de la máxima calidad, una educación pública no segregadora y adaptada a la integración de todos los niños independientemente de sus capacidades,… todo aquello que sistemáticamente está desmantelando el gobierno popular para destinar esos recursos a los bancos, las grandes constructoras o sus propios bolsillos.

Una reflexión más allá de los aspectos económicos y de la distruibución de los recursos, algo que sí es responsabilidad de un gobierno, y por supuesto más allá del falso y emponzoñado debate sobre el derecho a vivir de quien padece cualquier tipo de discapacidad. Derecho a vivir y a vivir dignamente con todas sus necesidades básicas cubiertas, algo que es su gobierno quien, cada vez más, niega a quien no es hijo de un ministro, de un presidente del Tribunal Supremo o de un accionista de la grandes empresas “donantes” del Partido Popular. El debate no es en qué supuestos una vida merece la pena y en qué supuestos no. Por eso nunca será aceptable una ley de supuestos independientemente de cuales sean esos supuestos. El único debate posible es el derecho de la mujer, de cada mujer, a decidir por sí misma cuando está dispuesta, es capaz o simplemente quiere asumir la responsabilidad de la maternidad.

petete

Como ginecólogo me dedico a diario a hacer diagnóstico prenatal con cribado de cromosomopatías y ecografías morfológicas. Algunos de esos diagnósticos llevarán a la pareja a interrumpir su embarazo si no se consideran capacitados de asumir la responsabilidad de la paternidad en esas condiciones. En otros no. Es una decisión suya y no puede ser de nadie más. No me compete a mi, ni a ningún otro compañero, ni a un comité de expertos, ni a un juez ni a un legislador decidir en qué casos la mujer está obligada a mantener una vida inviable fuera de sus entrañas. Cuando mi pareja y yo decidimos conscientemente ser padres no nos realizamos ninguna de esas pruebas que en mi trabajo hago a diario. Porque, desde nuestra libertad, y especialmente desde la de la madre, decidimos, como proclama Gallardón en la portada del ABC, que aun ante el diagnóstico de un síndrome de Down o similar no interrumpiríamos el embarazo. Pero eso fue, afortunadamente, una decisión libre y personal nuestra que no era incumbencia de nadie más, ni de ningún psiquiatra ni de ningún juez. Como tampoco lo hubiese sido si en otro momento de nuestras vidas o en otra situación económica hubiésemos decidido lo contrario ante un embarazo no deseado, aun cuando no hubiese habido ninguna complicación médica. Porque la decisión de asumir la satifación y la responsabilidad de tener un hijo solo compete, y no puede ser de otra manera, a la propia mujer.

Nunca, en ningún caso, un embarazo puede valorarse como un “justo castigo” a la imprudencia de unas relaciones sexuales sin la adecuada protección. Menos aún por parte de quien desde su fanatismo religioso quiere imponer al resto de la sociedad su patológica visión del sexo. Porque si hay un cinismo mayor que las declaraciones de Gallardón en su entrevista al ABC de hoy es la justificación de esta reforma y la imposición del embarazo como castigo amparándose en las posibilidades anticonceptivas disponibles, cuando precisamente ese mismo lobby fundamentalista es el responsable de las dificultades existentes para una adecuada educación sexual en los colegios, del cierre de los centros de planificación familiar, de un cada vez más difícil acceso a un asesoramiento anticonceptivo en la sanidad pública, de la no financiación pública de dichos anticonceptivos o de la presión contra la libre dispensación de la píldora del día después. El mismo que hizo que en este país fuese delito hasta no hace tanto el uso o facilitación de cualquier método anticonceptivo o que, hasta hace menos todavía, la mujer necesitase para acceder a un método permanente de la autorización de su marido, o que, todavía a día de hoy, la esterilidad femenina sea considerada causa de nulidad del sacramento del matrimonio. Porque en el fondo la imposición de un embarazo no deseado no es más que una perturbada y sectaria visión del sexo sin fines reproductivos, del sexo como mero placer. Un fanatismo religioso inaceptable de ser plasmado en las leyes de un país que, según ese papel higiénico llamado Consitución, se declara aconfesional.

manifestacion

Una reflexión, en fin, más allá del no menos cínico argumentario pseudocientífico sobre el ADN y el código genético que resulta cuando menos bochornoso en boca de los miembros de una Iglesia basada en dogmas tan alejados y contradictorios con cualquier evidencia científica, más aún en temas relacionados con el origen mismo de la vida. Sus justificaciones basadas en las cadenas de ácido desoxirribonucleico y la carga genética única del óvulo una vez fecundado provocan vergüenza ajena por inexactas y manipuladas. Pero sobre todo escucharlas a quienes defienden como dogma la creación bíblica explicada en su Génesis o la Inmaculada Concepción de María no puede provocar otra cosa que la risa floja si no fuese por el tremendo sufrimiento que su fanatismo religioso infringirá a miles de mujeres que nada tienen que ver con su secta.

La Ciencia, esa que con tanta frecuencia les espanta, y de la que toman de forma inconexa términos con los que disfrazar sus viejos dogmas, coinciden en denominar aborto la interrupción de un embarazo una vez se ha producido la implantación y nunca antes (por mucho que quienes solo toman del conocimiento científico términos vacíos que poder manipular e insisten en considerar como aborto la acción del DIU o de la píldora postcoital) pero no se pone de acuerdo en la consideración del inicio de la vida humana como tal. Para unos comienza en la semana 14ª de amenorrea por ser cuando comienzan a establecerse las redes neuronales en el cerebro. Para otros en la semana 24ª por ser hasta entonces absolutamente inviable la supervivencia del feto fuera del vientre de su madre. También hay muchas otras posturas posiblemente igual de válidas o de inválidas. Por eso finalmente, dentro de esos límites, por esa falta de evidencias científicas incuestionables, no puede ser otra que la propia mujer la que tome la decisión en base a sus propias convicciones.

Es difícil tratar de imponer la creencia sobre el momento en que Dios dota de alma a un embrión humano, especialmente a los que no creemos en la existencia de tal Dios ni de tal alma inmortal. Pero tampoco en otras religiones encontramos parangón con el extremismo católico. Ni siquiera entre sus hermanas monoteístas que comparten las mismas creencias sobre Dios y el alma. Para judíos y musulmanes el alma no es infundida en el mismo momento de la concepción sino a los cuarenta días de ésta y aceptan una restrictiva ley de plazos hasta avanzada la séptima semana de gestación por considerar que no existe hasta entonces una vida humana dotada de alma. De hecho éste ha sido también históricamente un dogma para la Iglesia Católica. Tanto para San Agustín como para Santo Tomás de Aquino, dos de los principalesd “padres” de la Iglesia, el alma era infundida a los cuarenta y seis días (8+6 SA) en el embrión masculino y, sorpréndase pero poco, a los noventa días (fin de la 12ª semana) en el caso de que el embrión fuera femenino.

Esta fue la Doctrina oficial de la Iglesia Católica, especialmente desde el Concilio de Trento, hasta que Pío IX en su Apostolica Sedis de 1869 decidió, por inspiración divina que es como hablan y escriben los Papas, condenar por igual cualquier interrupción de un embarazo independientemente del momento, convirtiéndose, junto con algunas escuelas islámicas fundamentalistas, en la religión más restrictiva del mundo a este respecto. Poca tenía que ver tal decisión con convicciones morales, filosóficas o teológicas. Buen aprueba de ello es tanto su propia doctrina más reciente, como la Declaración sobre el Aborto Provocado de su Congregación para la Doctrina de la Fe de 1974 en la que considera desconocido e irrelevante el momento de la infusión del alma en el embrión y les lleva a actuar simplemente bajo “la posibilidad teórica de que sea así”. Como también lo prueba el trato dado por los católicos al producto de los abortos espontáneos del primer trimestre. Desde luego no son bautizado postmortem ni enterrados en Campo Santo como sí hacen con los fetos muertos intraútero a término. Sabemos, y saben, que más de mitad de las concepciones se pierden por distintas causas naturales antes incluso de la primera falta y el óvulo fecundado se pierde con la sangre menstrual sin que haya habido evidencia de tal vida humana. Sin embargo pese a que la sangre menstrual de la mujer que ha tenido en el mes anterior contacto carnal sin un método anticonceptivo fiable, algo también pecaminoso y obsceno para esas mentes retorcidas que legislan sobre nuestras vidas, tiene esa misma posibilidad teórica de contener un embrión cadáver no he visto nunca a ninguna católica, por muy fanática que sea, que en vez de arrojarlas directamente a la basura lleven sus compresas (no creo que usen tampones) cada mes al Campo Santo por la posibilidad de que efectivamente dichas compresas alberguen en su seno el resto de una vida humana. El día que lleven a cabo tal estupidez empezaré a creerme en su sinceridad cuando hablan de esa vida humana que es el zigoto desde el momento mismo de su concepción.
rosario-ovarios

Evidentemente no es esa creencia irracional la que sinceramente les lleva desde finales del siglo XIX a defender tal postura sino el miedo a la emancipación de la mujer de su rol reproductivo, el único aceptable en una secta basada en el patriarcado y la misoginia. Para las religiones bíblicas la mujer no ha sido más que una posesión más del hombre y como tal ha sido tratada. La única referencia bíblica al aborto provocado, mencionada en el libro del Éxodo (21,22-23), lo hace como condena por el aborto provocado por agresiones de desconocidos a una mujer encinta. Y no por homicidio ni por lesiones a la mujer sino por el perjuicio económico que tal acto supone para el dueño de ambos, mujer y embrión. El Cristianismo, adaptación de San Pablo de las creencias judías a la cultura helénica, cambiaría poco tal concepción por la similar valoración de la mujer en la sociedad griega. La fórmula protocolaria de la despotatio en la Atenas del siglo IV a.C. lo expresaba muy gráficamente: “te doy a labrar mi hija para procrear hijos legítimos”. Basado en la argumentación de sus filósofos (especialmente Aristóteles, que tanto peso tendría en la posterior elaboración de la teología propiamente cristiana) de que la mujer es un varón deforme e inacabado sin más valor que permitirle a éste su propia perpetuación mediante la procreación de sus hijos, griegos y romanos, antes y después de su conversión, no condenaban el aborto provocado en sí sino únicamente aquel que era llevado a cabo sin el consentimiento del pater familias en tanto que era un atentado contra sus bienes y su hacienda. Ese es el valor que la mentalidad judeocristiana en todas sus modalidades ha dado a la mujer a lo largo de la historia y lo que verdaderamente tiembla desde que a finales del siglo XIX el movimiento feminista y el acceso a métodos anticonceptivos y abortivos cada vez más eficaces y seguros empezase a cuestionarlo. Y ese es el único leif motiv que impulsa, desde Pio IX a Gallardón II en esa Santa Cruzada.

En ese debate de supuestos que han llevado a cabo desde memorables teólogos católicos hasta cargos actuales del Partido Popular se mantienen siempre dos axiomas incuestionable: la exigencia de incapacitación de la mujer (en esta futura Contrarreforma mediante el dictamen de dos psiquiatras independientes) que deje bien claro que dicha interrupción no es una decisión libre de la mujer como sujeto adulto y responsable de sus propias decisiones sino el fracaso del único rol digno que le es concedido por el patriarcado católico, el de madre de los hijos de su esposo. El otro axioma incuestionable es el derecho a la mujer a interrumpir su embarazo en caso de violación. Sorprende, sin duda, como de pronto en este caso (y para muchos fundamentalistas sólo en este caso) el embrión deja de ser una víctima inocente sin responsabilidad por los actos de su padre y necesitada de todo el apoyo de la sociedad, para pasar algo perfectamente prescindible del que la sociedad puede y debe desentenderse. Sorprende, sin duda, pero responde no a una excepción a la restricción de los derechos de la mujer sino a la única excepción a la propiedad que se concede al hombre sobre el producto de su semen que la embarazada está concibiendo en su seno.
Porque el único motivo que esconden las leyes restrictivas sobre el aborto es la propiedad patriarcal sobre el cuerpo y el rol reproductivo de la mujer. Algo que explicó ya magistralmente Esquilo en su Euménides en el siglo V a.C.: “La que es llamada madre no es madre de su progenie, sino nodriza del reción plantado embrión. El varón engendra. La mujer, una extraña, guarda al hijo extraño”.

aborto Gallardón

The Relaxing Cup of Café con Leche Party

Aunque generalmente me suelen interesar poco los asuntos internos de los Estados Unidos de América, la inusual situación actual obliga al menos a dos sencillas reflexiones por lo que puede ayudar a entender de nuestro futuro próximo más cercano.
1. Si el lobby internacional de la sanidad privada y su brazo ejecutor, el Tea Party, con tal de frenar los tímidos avances de Obama (cuya reforma sanitaria de la discordia sigue basada en los seguros privados y lo único que plantea es que éstos simplemente no puedan desechar de la asistencia médica a los clientes “no rentables”) es capaz de paralizar la administración y los servicios públicos del país más influyente y amenazar con hundir su economía ¿nos cabe alguna duda de lo que son capaces de hacer en el viejo continente por hacerse con el jugoso pastel que surge del desmantelamiento de los sistemas públicos de salud?
2. La principal arma de destrucción masiva con la que el Tea Party es capaz de paralizar un país como los EEUU y amenazar con destruir su economía es negarse a aumentar el techo de déficit ¿Que futuro nos espera aquí donde tanto el Relaxing Cup of Café con Leche Party, como su vivo retrato del capullo en el puño, ni se plantean el subir dicho techo de déficit sino todo lo contrario?

OLYMPUS DIGITAL CAMERA

Entrevista en Cuenca Alternativa sobre el nuevo hospital

El otro día, con motivo de una nueva insistencia de Juan Ávila en que la Junta de Comunidades acelere la concesión para la construcción mediante financiación privada del nuevo Hospital de Cuenca, en Cuenca Alternativa me pedían mi opinión al respecto.

 

Voces críticas de los movimientos sociales sobre la construcción de un nuevo hospital en Cuenca (I)

 
 
 

8 de agosto de 2013. Cuenca Alternativa.

 
En declaraciones recientes Juan Ávila, alcalde de Cuenca, se ha referido a la necesidad de promover la continuación de la construcción de un nuevo hospital en nuestra ciudad. Esta posición no es nueva dentro de las filas del PSOE conquense. En Cuenca Alternativa hemos querido saber qué opinan de esta motivación del alcalde y su formación política diferentes personas activas en los movimientos sociales en Cuenca que ponen su empeño en la defensa de lo público. 

En esta primera consulta presentamos la opinión de Mª José Peralta Ortiz, enfermera en el Hospital Virgen de la Luz de Cuenca y persona vinculada a la Plataforma en Defensa de la Sanidad Pública de Cuenca, y de Joseandrés Guijarro Ponce, médico ginecólogo en el mismo hospital, en calidad de miembro de ATTAC Castilla-La Mancha.

 
(…)
 
 
Joseandrés Guijarro Ponce, por su parte se ha referido a la construcción del nuevo hospital como “una aberración de la gestión socialista del SESCAM”. El nuevo hospital “fue planteado como arma electoral en las autonómicas del 2007 porque las previsiones eran que la formación perdía un diputado por Cuenca. Lo único que se consiguió con esta estrategia fue frenar una ampliación y renovación del hospital actual que estaba ya adjudicada y a punto de comenzar, que habría estado acabada ya en 2008 (¡¡¡hace cinco años!!!) y que habría sido más que suficiente para mantener unas infraestructuras adecuadas en Cuenca”. 

La construcción del nuevo hospital, añade Guijarro Ponce, “fue una propuesta sin ningún tipo de planificación ni estudio previo, basada únicamente en los beneficios electorales inmediatos que venían de la mano de la extensión, absolutamente irresponsable, del boom inmobiliario a la sanidad”. Además, continúa Guijarro Ponce, “con una planificación y adjudicación posteriores absolutamente plagadas de irregularidades e ilegalidades”. 

Para Guijarro, “desde la entrada del PP en el gobierno todo el interés respecto a Cuenca es privatizar la sanidad conquense. Para ello necesitaban como paso inicial el deterioro de la calidad asistencial y de las condiciones laborales y una reducción del volumen y la cartera de servicios del hospital dejándolo al nivel de un pequeño hospital comarcal para que los beneficios del inversor privado sean más rentables (a costa de un deterioro en la asistencia a los habitantes de la provincia)”. 

“Todas las medidas de despidos, recortes y cierres –prosigue– no tienen otra finalidad que presentar ese nuevo hospital de inversión y gestión privadas como la salvación de la sanidad conquense. En enero del año pasado esa era la idea asumida en general por la población conquense, y cuando constituimos la Plataforma en Defensa de la Sanidad Pública, poco después de una charla que di, organizada por ATTAC, buscamos concienciar a los conquenses de que las medidas de recorte no eran otra cosa que el paso previo necesario para la venta de nuestra sanidad mediante la construcción de ese nuevo hospital por vía PFI (iniciativa de financiación privada) como todos los inaugurados por Aguirre en Madrid en 2007”. 

“Creo –afirma– que tuvimos bastante éxito en esa labor de información y concienciación, pero precisamente eso fue también lo que supuso el asalto y control de la Plataforma por parte del PSOE que en todo momento ha visto con buenos ojos ese modelo, más centrado en sus propios intereses especulativos e inmobiliarios en torno a los terrenos del nuevo hospital que en la posibilidad de retorno a una gestión pública y de calidad. Después de intentar sin éxito durante los primeros meses desactivar la Plataforma mediante iniciativas alternativas en torno al Colegio de Médicos, a los Jefes médicos de Servicio del Hospital o a través del “Sordo” (vocero oficial del PSOE desde hace años), con grupos de protesta controlados por ellos y que en modo alguno cuestionasen el proyecto (público o privado) del nuevo hospital, se planteó el control total de la Plataforma desde dentro con el objetivo principal precisamente de que no se cuestionase el tema del hospital. Este ha sido el principal desencuentro entre el PSOE y los demás en el seno de la Plataforma y el motivo de que haya acabando dinamitándose”. 

Por último, Guijarro indica que la actitud de Ávila al respecto no es nueva. “Lo afirmó ya abiertamente tras la reunión que tuvo con Cospedal en febrero del año pasado y lo ha seguido haciendo repetidamente en varias ocasiones, una de ellas cuando se reunió en el Colegio de Médicos con Echaniz y el gerente del SESCAM. Entonces fue cuando unos cuantos acabamos decidiendo abandonar la Plataforma por el continuo bloqueo por parte del PSOE cuando denunciábamos dicha postura. Una actitud favorable a la privatización de la sanidad defendida además no solo aquí sino en todo momento por el portavoz de sanidad en el Congreso del PSOE. Por ello, eso es lo que en todo momento he denunciado: el papel fariseo y desmovilizador del PSOE dentro de la Plataforma. Es un grave error centrarse solo en las medidas de recorte porque estas son de momento fácilmente solventables con un aumento de la inversión y no son más que el argumento para la privatización del nuevo hospital. Cuando esta se lleve a cabo, por iniciativa del PP y con el beneplácito del PSOE, estaremos en una situación de no retorno y verdadero deterioro de la sanidad en la provincia. Eso sí, manteniendo los negocios ligados a la especulación inmobiliaria en torno a los terrenos del nuevo hospital que son el único interés de algunos y que tan bochornoso espectáculo dieron en su momento, PP y PSOE, pugnando por ubicar el hospital en unos terrenos en los que tuviesen mayor facilidad para medrar. Sin esa pugna posiblemente hace ya unos años que tendríamos un hospital nuevo financiado con fondos públicos cuya finalización estaba prevista para finales de 2010”.

1º de mayo. Reflexiones sobre el futuro hospital privado de Cuenca.

El pasado 1º de mayo, día internacional del Trabajo, compañeros de ATTAC, Zambra, Baladre y CGT organizaron un acto informativo y una comida popular en el barrio de las Quinientas de la capital conquense, en el que se trataron aspectos como la feminización de la pobreza, la privatización de la gestión del agua municiapl en Cuenca, la exigencia de una Renta Básica o el futuro del nuevo hospital provincial.

Como ex-director médico del hospital y miembro de ATTAC-CLM me tocó ocuparme de este último tema, sobre el que hice un recordatorio de la falsedad de las afirmaciones vertidas por políticos sobre el excesivo coste de la sanidad pública en España, la falta de dinero para servicios públicos o la mayor eficiencia de la gestión privada, que no son más que una sarta de mentiras usadas como excusa para el verdadero objetivo que no es otro que el que las grandes multinacionales, especialmente del sector constructor, sigan haciendo caja a costa del dinero público. Pero especialmente hice hincapié en la situación de Cuenca donde auguraban que en breve se comunicará el reinicio de las obras del hospital, pero tal y como tiene previsto el Partido Popular, mediante un modelo de financiación privada como los hospitales construidos en Madrid en la última década que tan nefastos resultados han proporcionado tanto para las arcas públicas como para la atención sanitaria de los ciudadanos. Recordé que los continuos recortes sanitarios sufridos recibidos en nuestra región a base de despido de personal, cierre de plantas, supresión de servicios,… lejos de obedecer a un plan de ahorro y mejora de la eficiencia, responde únicamente al objetivo de reducir el tamaño y la categoría asistencial de nuestro hospital, único centro hospitalario en toda la provincia. A ese mismo objetivo responde la contundencia en la aplicación de una orden del gobierno socialista anterior de derivar toda la población de los pueblos periféricos, los más poblados de la provincia, hacia los hospitales comarcales de reciente construcción en la Mancha. Con ésto el objetivo es reducir la categoría del hospital a un nivel de centro comarcal que aunque proporciona una peor calidad asistencial supone una mayor rentabilidad cuando se realiza una gestión privada centrada en los beneficios económicos. el motivo es que dichos beneficios se obtienen fundamental mediante la selección de pacientes o de patología o procesos, centrándose en procesos vistosos pero baratos y exentos de complicaciones como la cirugía endoscópica, cataratas, y otra cirugía ambulatoria, mientras que todos los procesos complicados, complejos o de mayor coste, así como los enfermos “no rentables”, especialmente ancianos, crónicos, enfermos reumatológicos, etc sean derivados a hospitales de referencia, como el de Albacete, que seguirán siendo de gestión pública.

gafas

Durante el coloquio se insistió en la necesidad de la ciudadanía de no dejarse engañar con los actuales recortes y deterioro de la calidad como principal problema, porque estos no son más que el pretexto para que, una vez deteriorada y desprestigiada la calidad asistencial del sistema público actual se vea con buenos ojos la construcción de un nuevo hospital sin importar quien sea el financiador y gestor. Una estrategia perfectamente planificada desde el Partido Popular y apoyada por el PSOE para quien la construcción de un nuevo hospital es el principal objetivo, independientemente de su modelo de financiación y gestión, como repetidas veces ha manifestado nuestro alcalde. Quizá más preocupado por los intereses urbanísticos en torno a los terrenos del nuevo hospital que llevaron a esa bochornosa pelea por el lugar de ubicación del centro y que demoraron duarante años el inicio de las obras. El hecho de que la calidad asistencial se deteriore a límites que muchos ni se imagina y se hipoteque ese sistema por varias décadas no se tienen en cuenta por quienes solo piensan en los votos que puede conseguir un hermoso hall nuevo de mármol y cristales (aun cuando se cruce en muchas ocasiones para ser montado en una ambulancia y derivado a Albacete) y en los magníficos negocios de amiguetes que siguen soñando con la corrupción de la burbuja inmobilaria de tiempos pasados.

La estrategia Talegón

Cuando todavía sigue coleando el fiasco del intento de utilización de la manifestación de ayer contra los desahucios por parte del PSOE y su maquinaria propagandística (www.youtube.com), en Cuenca la misma estrategia de controlar, boicotear y dirigir los movimientos sociales ha comenzado a demostrar cómo es capaz de desmantelar una plataforma y una movilización ciudadana que había conseguido aglutinar en los últimos meses a una gran mayoría de ciudadanos y convocar las movilizaciones más importantes vistas nunca en la capital conquense. Fruto de una estrategia electoral urdida y puesta en marcha desde el último verano, la convocatoria de esta mañana, de la que han conseguido excluir al 15M y a muchos de los que habían participado activamente en la construcción de la Plataforma, se ha nutrido casi exclusivamente de los vecinos de los pueblos afectados por el cierre de sus puntos de urgencias, traídos en viajes organizados por los alcaldes socialistas a cambio de un protagonismo en la jornada. Seguro que a dichos vecinos sus reivindicativos alcaldes no les han explicado cuales son las posiciones de su partido, tanto a nivel nacional como local, respecto al futuro de su asistencia sanitaria. Supongo que, como Talegón, no se sienten responsables de las atrocidades cometidas por su partido y se creen sólo responsables de protestar por las del otro.

Mientras que Martínez Olmos, portavoz de sanidad en el Congreso sigue defendiendo junto al PP en cualquier foro el modelo de gestión privada de la sanidad pública, Ávila, alcalde de Cuenca, sigue defendiendo la construcción del hospital de Cuenca bajo un modelo de financiación privada y concesión administrativa como el ensayado con nefastas consecuencias en Madrid y Valencia. Hace exactamente un año, el 13 de febrero de 2012, Ávila se congratulaba tras su reunión con Cospedal del compromiso de ésta a construir en esta legislatura mediante financiación privada (www.vocesdecuenca.com). Desde entonces se dedica a privatizar los propios recursos públicos municipales, como el agua, asesorado por Pricewaterhoousecooper, la misma multinacional encargada de diseñar la privatización del SESCAM, hospital de Cuenca incluido (aguadecuenca.wordpress.com). Este mismo jueves, junto a Echániz, Mariscal y Marín. Ávila volvía a insistir en “el respeto a la autonomía de la Junta para buscar las fórmulas de colaboración que considere oportunas” (eldiadigital.es), sabiendo perfectamente cuales son esas fórmulas y sus consecuencias. Una de las primeras y más importantes consecuencias será el abandono y deterioro de la asistencia urgente en el ámbito rural que en ningún caso resulta rentable a la cuenta de resultados de la empresa privada que se haga cargo de la gestión sanitaria (primaria y especializada) de la provincia una vez construya con su propia inversión el nuevo hospital de Cuenca a cambio de un canon anual por ciudadano censado durante al menos 30 años. Una gestión privada que se olvida de las necesidades de los ciudadanos, los cuales pasan de ser beneficiarios de un derecho a convertirse en meras unidades de ingreso o gasto y ser clasificados en función de su rentabilidad económica para la empresa gestora.

Unas consecuencias que ya conocen perfectamente los ciudadanos madrileños que siguen manifestándose en una perenne marea blanca y cuya trascendencia a nivel nacional pretende acaparar y aprovechar en Cuenca, con el gran cinismo y la poca vergüenza de denunciar en la calle lo que en esos mismos momentos están negociando en los despachos, en lo que viene siendo la “estrategia Talegón”, por la que el alcalde socialista de Mira no se siente responsable de lo que negocie el alcalde socialista de Cuenca, ni éste se siente responsable de lo que defiendan los senadores socialistas, estos se apartan de las reformas constitucionales que votan los diputados socialistas, estos aseguran desconocer los planes y las declaraciones del portavoz socialista de sanidad en el Congreso, quien no se siente identificado con la política llevada a cabo por el gobierno socialista previo y así ad infinitum defendiendo a la vez una cosa en las instituciones y la contraria en la calle, y sintiéndose ofendidos cuando la ciudadanía les muestra su rechazo en un uno u otro lado, que para eso siempre es útil echar unas lagrimitas y llamas violentos y antidemocráticos a quienes osen criticar tanto al PSOE como al PP cuando ambos coinciden absolutamente en sus políticas frente a los servicios públicos. Ambos, eso sí, con el mismo argumento, que para ello están asesorados por la misma multinacional, de que tras las privatizaciones los servicios seguirán siendo públicos, universales y gratuitos, algo falso para el PSOE callejero, incluido el mismo Ávila que no se pierde una, cuando lo afirma Cospedal o Mato pero incuestonablemente cierto cuando lo cuenta Ávila o cualquier otro dirigente socialista.

Toda una estrategia basada en que los ciudadanos somos imbéciles. Y realmente es que hemos estado muchos años demostrando que lo somos. La cuestión es si estamos dispuestos a seguir siéndolo.

Publicado en ATTAC-CLM