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Treboada galega (Je suis Rajoy)

“Eso es un primo, y no el de Zumosol”.
Paulo Coelho

PPzas

Horas antes del cierre de campaña previo a loas peores elecciones para el partido en el gobierno, y con un estado de alerta 4 por riesgo de atentado terrorista, un niñato gallego, emulando a Ruiz Mateos frente a Boyer, le mete una buena hostia en la jeta al Presidente del Gobierno en funciones.
Si se hubiese tratado de una estrategia electoral de Podemos o IU, como desde la caverna mediática absurdamente se pretende, hubiese sido el primero en condenarlo. Especialmente porque hubiese sido una idea tan torpe y contraproducente que no pocos se plantean, seguramente no tan descabelladamente como a primera vista parece, que haya sido planeada desde círculos próximos al PP. Especialmente cuando parece que estaba funcionando la estrategia de hacerse el llorón ante los “insultos” televisivos de Pedro Sánchez. Pero no se trata de esto.

Tampoco me sorprende. Por falta de gente con ganas no se iba a tratar. Lo que sí me sorprende o, cuando menos, me resulta curioso, es asistir a la carrera de tantos conocidos y amigos por solidarizarse con la víctima y colgar en sus redes sociales su “profundo rechazo a cualquier tipo de violencia”, como si el no hacerlo pusiese inmediatamente en entredicho sus convicciones democráticas. Como si las gafas de Rajoy tuviesen el mismo peso que las víctimas de París o los inocentes reventados en pedazos en el Próximo Oriente.

Andres de Vicente

No me parece un héroe revolucionario el niñato este -aunque no deje de hacerme gracia el simpático conquense que sigue, con buen criterio, prefiriendo plasmar sus ocurrencias en la fachada de la sede del PP que en su cuenta de Facebook o Twitter-, pero tampoco tengo esa necesidad imperiosa de condenar la agresión por mucho que así me lo quieran casi imponer los medios.

Puestos a hablar de violencia me sigue pareciendo más importante hacerlo de la que de forma cruel, sistemática, brutal y descarnada ha ejercido el desalmado gobierno que esta “indefensa víctima” ha dirigido durante cuatro años. Son miles de personas las que en este tiempo han descubierto la verdadera violencia institucional. Y millones los que lo hemos visto de cerca sin poder hacer nada. Todos los que no hemos querido mirar para otro lado mientras el gobierno de este señor ejercía con total impunidad una violencia realmente incompatible con la democracia.

JE SUIS

Y si me sorprende esa necesidad de posicionarse de quienes en todo momento han sido contrarios a cualquier forma de violencia, directamente me repugna la manida frase de “la violencia es incompatible con la democracia” cuando viene de quienes estos años recurrían al “algo habrán hecho” cuando los antidisturbios apaleaban a manifestantes, tiraban del “la ley hay que cumplirla” cuando desalojaban ancianas o niños de sus casas o jalean con un “hay que defenderse como sea” los ataques y bombardeos occidentales a Afganistán, Siria, Libia, Irak…

Hace ya casi tres años, tras una común experiencia rodeando el Congreso y huyendo de verdaderos psicópatas violentos y armados, la persona más pacífica y sensata que conozco escribía en su blog: “Por vez primera en mis cincuenta años de historia personal sentí el deseo de levantar barricadas, de volcar contenedores, de quemarlos, de apedrear cajeros automáticos y de lanzar objetos a los guardias como representantes en la calle de una sociedad tan miserable como para condenar a esos chicos a la nada. Me veo y no me reconozco. Un pacifista convencido justificando formas de violencia. Por suerte todo ha pasado y he salido del envite sin traicionar mis principios.”

brutalidad policial

A nadie que haya vivido de cerca esa violencia institucional ante una manifestación, un desalojo o un desahucio, le puede extrañar que cualquier persona sin los años de mi amigo, sin sus convicciones, sin su templanza y sin su autocontrol y con la jeta de Rajoy a mano sea capaz de aguantarse sin meterle una buena hostia. Mucho más si, desmontando las patrañas conspiranoides de los demócratas tertulianos del régimen, el tal Rajoy no es sólo el Presidente del Gobierno de tu país sino tu PRIMO POLÍTICO. Y valgan como nunca en su amplio sentido todas las acepciones de ambos términos.

Supongo además que, dado el parentesco y siguiendo la doctrina de PP y Ciudadanos, esta agresión debe inscribirse en el ámbito de la “violencia doméstica”. En cualquier caso no cabe duda  que la entereza que todo el abanico mediático ha alabado a Rajoy al restarle importancia al incidente y no querer entrar en la pugna cavernaria por identificar la agresión con el comunismo antidemocrático o con los vínculos entre ETA y Podemos se debe a dichos lazos familiares, y que muy distinto hubiese sido sin el individuo no hubiese sido hijo de la modélica prima pontevedresa de su mujer sino de unos parados de Vallecas.

yihadistas en Pontevedra

Desconozco cómo tiene repartidas las obligaciones navideñas la familia de Don Mariano y si le toca cenar con su familia en Nochebuena y con la de su mujer en Nochevieja o al revés. Pero entre el primo “científico” de Rajoy, aquel que negaba el cambio climático, y el primo de su parienta, el de las hostias como panes, no tengan dudas de con cual, pese a la diferencia de edad y de maneras, me echaba unas cañas.

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Vídeo

Disculpas de Rajoy sobre el caso Bárcenas

Disculpas del Presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, el 1 de agosto de 2013 en el Senado sobre su implicación en el caso Bárcenas:
“lo siento mucho, me he equivocao y no volverá a ocurrir” (fin de la cita)

http://www.youtube.com/watch?v=Zlyo9kwrS84

“Pulp Politics”

Este mes de junio Superman, el Superhéroe por excelencia del comic, cumple 75 años. Aunque es poca conocida que aparte de su doble vida como Clarck Kent – Superman, ambos tuvieron una vida anterior. Su autor Jerry Siegel publicó cinco años antes, en el tercer número de la revista Science Fiction, “The Reign of the Super-Man” en el que el tal Super-Man era un villano calvo con poderes telepáticos empeñado en dominar el mundo. Su posterior invento de doble personalidad y disfrazado de azul y rojo tendría mucho más éxito y encabezaría toda una saga de superhéroes Made in USA con la que nos educaron en valores a varias generaciones.

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Unos valores basados en una ciudadanía apocada e inválida que dependían de la intervención de estos estrafalarios personajes de dudosa procedencia y sus nunca explicados superpoderes. Unos ciudadanos sin papel protagonista alguno en los guiones que se limitaban a ser “rescatados” o sufrir los efectos colaterales de las imponentes batallas de los superhéroes contra los supervillanos, otros personajes igual de falsos y estrafalarios cuya existencia se basaba simplemente en justificar la violencia de los “buenos” para mantener la pervivencia del, siempre urbano y occidental, mundo civilizado.

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Un mundo civilizado “garante de las libertades” que nunca ha tenido reparos en asimilarse explícitamente a los Estados Unidos de América. Ni cuando en los años 40 el supervillano no era otro que el nazismo, justificando así la creación del Capitán América, ni con cualquiera de la larga serie de supervillanos con frecuentes coqueteos al mundo soviético o islámico, obsesionados por dominar el mundo o destruir la humanidad. Unos supervillanos con frecuencia al mando de ejércitos de mutantes deshumanizados sobre los que nunca nos preguntábamos mientras los veíamos volatilizarse con miradas láser por qué se habían embarcado en ese Ejército del Mal, ni si tenía alguno de ellos padres, pareja, hijos o amigos. A nadie le importaba porque el único protagonismo estaba en la pelea entre el Superhéroe y el Supervillano.

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Esa fue nuestra Educación para la Ciudadanía de muchas generaciones, en la que, inmersos en los repetitivos argumentos no nos preguntábamos más acerca de la historia que si ser más del circense Spiderman o del oscuro Batman. Si acaso, para mentes inquietas y “alternativas” nos dejaban la opción de decantarnos por mitologías más serias y ser fans de Thor, u optar por la fuerza bruta y el escaso análisis y seguir a La Masa o a La Cosa. Incluso los menos personalistas podían decantarse por Los 4 Fantásticos u otras agrupaciones temporales de Superhéroes.

De aquellas historietas de ficción publicadas en los años 30 publicadas en papel amarillento, de muy mala calidad, destinadas al consumo popular deriva el concepto “revista pulp”(“pulp” hace referencia al desecho de pulpa de madera con la que se fabricaba un papel amarillento, astroso, de muy mala calidad y sin guillotinar pero de coste muy barato con el que estas revistas eran impresas. Wikipedia dixit). Aun cuando la calidad de papel y de impresión cambiase tras el éxito de Marvel y DC la denominación se mantuvo en este tipo de “literatura menor”

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El mismo concepto poderíamos aplicarlo al análisis político de los mass media, periodismo amarillento de mala calidad destinado al consumo popular. Argumentos vacíos cuya credibilidad se construye tan solo a fuerza de repetirlos machaconamente. Diálogos zafios y sin más objetivo que rellenar un bocadillo o un titular de prensa. Personajes incomprensibles que juegan a pelearse por el disfraz de superhéroe o de supervillano. Una población apática que asiste apática a las batallas dialécticas entre ambos. Una aunténtica “política pulp” en cuyo panorama patrio de aspirantes frustrados encontramos al Señor de los eurillos, que queriendo ser gandalf se quedó en Gollum, y la auténtica Plastic woman, esa que habla el catalán con Ansar en la intimidad. 

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Pero sin duda, los que destacan en esta “pulp politic” nacional son Rajoy y Cospedal. Uno por sus denodados esfuerzos en convertirse en el Hombre Invisible que acabaron convirtiéndole en Plasman, y la otra que pese a aspirar a ser Cat Woman, la Mujer Gato, se quedó en simplemente Zorra.ImagenImagen